Todos los mercadillos están vinculados a la tierra y, por tanto, a la ecología. Sin embargo, pocos pueden presumir de productos con certificación ecológica y de haber ganado premios por ello. El de Puntagorda, en el norte de La Palma, sí puede hacerlo y, además, sorprende por su ubicación junto al bosque de El Fayal, con mesas, asaderos y un parque infantil. Una completa oferta a dos kilómetros del casco para un fin de semana familiar en el que comprar sea un verdadero placer.