Santa Brígida tiene mucha piedra, amplitud y butacas orejeras al más puro estilo inglés; San Mateo es más distinguida, con buró, cuadros bucólicos y terraza, y Santa Lucía emana calidez, luciendo forja y mimbre. Así se llaman y así son las suites y habitaciones dobles del Hotel Rural LIVVO Maipez, un hotel imponente que acoge al que llega con un impresionante laurel de indias, testigo mudo de tres siglos. En este escondite casi mágico del norte de Gran Canaria, la vista se pierde entre barrancos y montañas de verde ‘clorofílico’.