De fortaleza militar en ruinas a Museo Internacional de Arte Contemporáneo gracias a la maestría del artista César Manrique. El Castillo de San José es un fuerte con señorío donde vanguardia y gastronomía se saborean mirando al inconfundible mar de Lanzarote. De sus paredes de piedra del siglo XVIII cuelgan obras de Tàpies, Miró, Alechinsky y Millares, entre otros. Situado en el este de la isla, este centro artístico al que se entra atravesando un puente levadizo es museo, restaurante y, sin duda, un lugar único y emblemático de la ciudad.