Porís de Candelaria es uno de los rincones más mágicos y personales de La Palma. Escondido en el municipio de Tijarafe, se trata de un pequeño pueblo pesquero que se alza en el interior de una cueva natural de unos 50 metros de altura. Sus características casas blancas fueron construidas por los lugareños, que buscaban un respiro del agobiante calor veraniego. Actualmente sigue habitado por familias que tienen ahí su segunda residencia, buscando conectar con el mar y alejarse del estrés del día a día. Aquí no llega internet, ni hay restaurantes y ni siquiera hay papeleras para tirar la basura. A tan recóndito lugar se puede llegar a pie – unos 10 kilómetros de ida y vuelta –, en barco o en coche (hay un aparcamiento a minutos).