Esta bonita aldea sita en Valverde, al norte de El Hierro, mira al Atlántico desde su ladera, repleta de huertas y de parras que trepan, desde las cenizas volcánicas, por sus pintorescas casas de piedra. De ahí la fama de sus moras y sus vinos de la DO El Hierro. Para los deportistas, es un lugar estratégico para comenzar rutas de senderismo, por ejemplo, a las piscinas naturales que conforman la cala de Charco Manso, al Pozo de las Calcosas, a miradores como el de La Peña, el de Isora o el de Jinama; y al árbol santo de Garoé.