Para visitar el pueblo de San Andrés, en el nordeste de La Palma, hay que atravesar el puente más grande de un solo arco de toda España. Tras cruzarlo se llega a uno de los pueblos con más encanto de la isla, durante siglos capital de la comarca, como lo demuestran sus centenarias casonas de ricos comerciantes. Su pequeña iglesia, la de San Andrés Apóstol, ha sido declarada Bien de Interés Cultural y cuenta con importantes ejemplos del rico patrimonio religioso de la isla.