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El silbo de La Gomera, un lenguaje único en el mundo

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Heredado de los antiguos habitantes de la isla, el lenguaje silbado de La Gomera es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

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Las alas en La Gomera son silbidos, así que sus habitantes, con ellas, vuelan como los pájaros superando la altura de sus montañas, bajan por los vertiginosos desfiladeros para llegar hasta el mar azul, a través de bosques milenarios de laurisilva y valles salpicados por gigantescos roques, pintados de frescura por la bruma del alisio.

El lenguaje silbado de La Gomera es único en el mundo, y no solo por su estructura fonética, que se ha mantenido desde la época prehispánica, sino porque su uso es habitual y continuo por los pobladores de la isla colombina más de cinco siglos después. «En casa lo utilizo con mi hermana, que también silba», explica la joven silbadora de 16 años, Zaida Correa, «En una fiesta para darle algún recado a mi grupo de amigos, cuando están al otro lado de la plaza, y también si voy de excursión, claro, porque, como ves —sonríe y señala a las montañas que rodean la ermita de San Juan, en el municipio de Vallehermoso—, en la naturaleza llega más lejos, así que es mucho más útil». De hecho, el silbo puede recorrer distancias de 3.000 o 4.000 metros.

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Plenamente desarrollado y practicado por una comunidad numerosa, es el único lenguaje silbado del mundo con estas características.

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Lo que se dice silbando queda guardado en nuestra memoria emocional, la más valiosa, y nunca se olvida. Por eso, sin llegar a comprenderlo, el cerebro quiere hacerlo. De ahí que al asistir a una conversación en vivo y en directo entre dos personas que se comunican con este lenguaje silbado, declarado por la UNESCO en 2009 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, el sonido sacude los sentidos, que ya siempre lo recuerdan. Y es que el hecho de que exista es la prueba de cuántos recursos tiene el ser humano para crear no solo algo nuevo, sino completamente único y diferente.

«Es un sistema de comunicación a larga distancia, como el WhatsApp de hoy en día —aclara el maestro silbador Diego Chinea—, pero sin tecnología, así que no le afecta la cobertura, o la falta de ella, por muy alto o alejado que esté quien da el mensaje». Con 19 años forma parte de la Cátedra del Silbo Gomero, creada en 2018 en colaboración con la Universidad de La Laguna (Tenerife), como parte de la estructura de protección y fomento de este lenguaje. El camino comenzó antes, pero en 1999 se fortalece por ley en el Parlamento de Canarias la enseñanza del silbo gomero en todos los centros educativos de la isla. También recibe un gran impulso en 2009 con el reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. «En su origen, antes del siglo XV, con los aborígenes, había silbadores vigías, en los puntos más altos de la isla por si atacaban piratas, pero también para transmitir mensajes de fallecimientos, enfermedades, incendios o cualquier noticia que afectara a otros. La población entera silbaba para comprender y comunicarse». De esta forma recorría toda la isla el peculiar sonido del silbo: de la montaña a la costa, hasta que otro hombre o mujer recogía el testigo y continuaba la transmisión utilizando el aire, la garganta, la lengua y los dedos como instrumentos. «Más allá de la emoción de lo que se decía, lo importante era transmitir el mensaje porque estaba en juego la vida de todos». De hecho, es una de las costumbres más arraigadas en la isla, un modo de comunicarse que, dada su utilidad debido a la accidentada orografía insular, mantuvieron los castellanos tras la ocupación de La Gomera a partir de 1402. 

Actualmente, más de 20.000 personas en La Gomera conocen y utilizan el lenguaje silbado y, además, se puede aprender a cualquier edad gracias al Aula Insular del Silbo Gomero. De hecho, durante la demostración del silbo que realiza Judian Hernández, maestra silbadora del Aula del Silbo, en San Sebastián de La Gomera, una vecina se asoma cariñosa a la ventana para «escuchar al pajarito, porque lo hace muy bien», celebra. Y allí permanece mientras Miguel García Herrera, de 10 años, recoge el testigo de su profesora de silbo. Ambos establecen un diálogo en el que finalmente también interviene su hermano Ángel García Herrera, de 7 años. La reverberación del sonido rebota en los edificios de alrededor mientras ellos dialogan sobre ir a la playa esa tarde. A veces tienen que repetir los sonidos, o hacerse preguntas, «porque nuestro lenguaje no tiene todas las vocales y consonantes, así que el silbador debe asegurarse de que ha escuchado bien. Por eso —aclara Judian—, en las conversaciones silbadas es muy importante el contexto, ya que una palabra silbada puede tener hasta 30 significados distintos en lenguaje hablado».

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Esto mismo sucedió en directo en el programa Got Talent 2019, de la cadena de televisión nacional Telecinco, hasta donde fue el pequeño Miguel para mostrar lo extraordinario que es el lenguaje del silbo. «Silbé a mi compañero Irún Castilla, pero al principio no me entendía, por eso estuvimos silbándonos un rato, para aclararnos», recuerda. De su paso por el plató y las cámaras se lleva «los nervios, y que estaba allí mi familia, eso me ayudó mucho». 

Este programa de televisión no ha sido el único en poner aún más en valor el lenguaje silbado de La Gomera. «En la última década se han rodado muchas películas en la isla que han venido expresamente a incluir el silbo en sus guiones», destaca Kiko Correa, coordinador del proyecto regional Enseñanza del Silbo Gomero. De entre todos los filmes y documentales nacionales y extranjeros destaca el largometraje franco-rumano «La Gomera» («The Whistlers», en su título original), dirigida por Corneliu Porumboiu, que se estrenó y puso en pie al público del Festival de Cannes. El también maestro silbador Kiko Correa se encargó de enseñar el silbo a los actores y actrices, «que silbaban en rumano», apunta. Durante dos semanas, siete horas al día, con clases intensivas, y antes del rodaje mediante conversaciones silbadas por Internet, a través de vídeo llamadas de Skype e, incluso, por el móvil. «Se aprende rápido si le dedicas tantas horas porque para silbar, una vez sabes cómo poner los dedos en la boca y la lengua, solo hay que practicar».

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Se trata de un sistema de comunicación a larga distancia y su función es trasladar los fonemas del habla a los fonemas del silbo. Se puede silbar en cualquier idioma, ya que su estructura fonológica de vocales y consonantes es muy simple, pero permite pasar a sonido cualquier palabra hablada en el planeta. 

En la actualidad, el lenguaje silbado está integrado en la educación obligatoria a través del plan de estudios de los centros educativos de La Gomera de Primaria y Secundaria, concretamente en la asignatura de Lengua Castellana y Literatura de la Comunidad Autónoma de Canarias. De esta forma reciben sus alas las próximas generaciones, para conservar este peculiar lenguaje que forma parte de la cultura gomera y continuar asombrando a quienes visitan la isla.