Amanecer en una habitación rústica y confortable mirando al emblemático Roque Cano, contemplar el paisaje verde y hechizante que se cuela por las ventanas y comprobar que nada enturbia la belleza de Vallehermoso, un pueblo de casitas tradicionales, entre palmeras, bancales y huertas, que aún mantiene intacta su esencia. Todo eso desde el hotel rural Tamahuche, enclavado en el noroeste de La Gomera, perfecto para senderistas y testigo de excepción de la mesura local. Y por si fuera poco, con unas vistas fabulosas y un buffet casi pecaminoso.