Está en pleno campo pero mira al mar. Y es que para encontrarlo hay que perderse entre carreteras secundarias hasta llegar a Alcalá, pueblecito costero del sur de Tenerife, y desde allí desviarse a la derecha, como indica el cartel. Pese a su nombre, el hotel rural El Navío se rodea de fincas de plataneras, de aire puro, de pequeñas calas de ensueño, de relax y de silencios que solo alteran el simpático balido de las cabras y el canto de las gallinas de su granja.