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Miradores
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Mirador de Guise y Ayose

En lo alto de la degollada que da acceso a la villa histórica de Betancuria a través de la carretera FV-30, se encuentra el Mirador de Guise y Ayoze, los dos reyes aborígenes durante la conquista de la isla en el siglo XV, representados en sendas esculturas de bronce de 4 metros de altura. Una parada en este mirador es de valorar para apreciar desde la altura los paisajes suaves y redondeados de la zona más antigua y erosionada de Fuerteventura, al norte, y al sur, el barranco que desciende hacia Betancuria. Esta zona cuenta con una importante protección bajo la declaración del Parque Rural de Betancuria, e incluso llegó a ser una de las propuestas para la declaración del primer Parque Nacional de Zonas Áridas en todo el territorio nacional.

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Miradores
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Mirador de El Sombrero

Mirador desde el que se aprecia el paisaje que dibujan las laderas escalonadas obra del agricultor gomero para el cultivo en terrazas. Los terrenos con mucha pendiente presentan dificultad para su cultivo; sin embargo, en ocasiones, como sucede en La Gomera, son los únicos disponibles. Los habitantes de la Isla Colombina se vieron obligados a poner en práctica una costosa solución, a fin de incrementar la superficie cultivable: se trata de las terrazas de cultivo o bancales, un ingenioso sistema que se encuentra muy extendido por las zonas montañosas de todo el mundo. Consiste en la construcción de muros de piedra seca, que se levantan con el objetivo de disminuir la pendiente de la ladera y retener, tras ellos, la tierra fértil, posibilitando así el cultivo de lugares que, de otro modo, serían improductivos.

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Espacios naturales
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La Fortaleza de Chipude

La Fortaleza de Chipude, en Vallehermoso, es un monumento natural, único por su ubicación, sus vistas y sus remotos recuerdos, que prácticamente se puede observar desde cualquier punto de la parte sur de la isla. La erosión y el paso del tiempo han dejado al descubierto una meseta casi perfecta que se eleva a 1.243 metros sobre el nivel del mar y a la que se puede acceder a través de un sendero que lleva a su cima. Sentir que tienes el mundo a tus pies será fácil gracias a las espectaculares panorámicas que sólo podrán disfrutar aquellos que la coronen.

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Senderismo
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GR 131 Camino Natural Cumbres de La Gomera

El GR 131 atraviesa La Gomera siguiendo el eje dorsal de la isla y constituye una de las rutas de largo recorrido más completas y exigentes de su territorio. A lo largo de varias etapas, el itinerario permite descubrir la esencia paisajística, ecológica y cultural de la isla, enlazando cumbres, valles y núcleos tradicionales en una auténtica travesía de montaña. El recorrido discurre por una orografía profundamente modelada por barrancos, lo que convierte la ruta en una experiencia intensa, con continuos ascensos y descensos que exigen buena preparación física. En su tramo central alcanza el Alto de Garajonay (1.487 m), techo insular y punto culminante del Parque Nacional, desde donde se obtienen amplias panorámicas del conjunto de la isla y, en días despejados, de otras islas del archipiélago. Uno de los grandes atractivos del GR 131 es la sucesión de formaciones volcánicas singulares que jalonan el paisaje. Monumentales pitones y domos, como la Fortaleza de Chipude, el Roque Agando o el Roque Cano, emergen como hitos geológicos que estructuran visualmente el territorio y reflejan la compleja historia volcánica de La Gomera. La diversidad ambiental es otro de los rasgos más destacados del itinerario. El sendero atraviesa bosques de laurisilva, reliquias vegetales de gran valor ecológico, así como extensas áreas de fayal-brezal en regeneración. En cotas más bajas aparecen formaciones de cardonal-tabaibal, rodales de palmera canaria y enclaves de sabinar, configurando un mosaico vegetal que varía según la altitud, la orientación y la influencia de los vientos alisios. Más allá del patrimonio natural, la ruta enlaza espacios de gran interés histórico y etnográfico. A su paso se encuentran núcleos con fuerte identidad rural, donde perviven bancales agrícolas, arquitectura tradicional y manifestaciones culturales que evidencian la estrecha relación entre la población local y un territorio abrupto pero fértil. La capital insular, San Sebastián de La Gomera, así como localidades como Vallehermoso, Chipude o El Cercado, forman parte de este recorrido que combina naturaleza y memoria colectiva. El GR 131 en La Gomera no es solo un sendero de montaña, sino una travesía integral por la identidad insular. Cada etapa ofrece una combinación de grandes panorámicas, contrastes ecológicos y vestigios culturales que convierten el camino en una experiencia profunda y duradera para quienes buscan comprender la isla a través de sus paisajes.

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Senderismo
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GR 132 Costas de La Gomera

La Gomera es una isla pequeña en tamaño, pero enorme en carácter. Sus profundos barrancos, lomos y acantilados casi verticales son el resultado de millones de años de erosión sobre antiguos materiales volcánicos. Esa huella del tiempo se percibe con claridad en el GR 132, un sendero circular que recorre la franja costera y permite descubrir la isla desde el mar, enlazando paisajes naturales y culturales con una continuidad sorprendente. Partiendo de San Sebastián de La Gomera, el camino bordea el perímetro insular atravesando barrancos que actúan como corredores de vida y, al mismo tiempo, como fronteras naturales. El recorrido alterna ascensos y descensos constantes, lo que lo convierte en una travesía exigente, pero también muy completa: en pocos kilómetros pueden sucederse laderas abancaladas, pequeños caseríos, miradores naturales y tramos de costa de gran potencia escénica. A lo largo del sendero aparece un mosaico vegetal condicionado por la altitud, la orientación y la influencia del alisio. En sectores del norte y noreste se combinan áreas de pinar, palmerales y fayal–brezal, con vistas frecuentes hacia Tenerife y el perfil del Teide en días claros. En otros tramos, el paisaje se vuelve más húmedo y cerrado en las umbrías, mientras que en las laderas abiertas dominan formaciones más secas y soleadas, reforzando el contraste climático característico de la isla. El GR 132 no es solo naturaleza: también atraviesa paisajes agrícolas históricos, con bancales que trepan por las laderas y fondos de barranco fértiles donde se concentraron huertas y cultivos. Caminos tradicionales, plazas y elementos patrimoniales recuerdan la adaptación de las comunidades locales a un territorio abrupto, mientras que algunos enclaves costeros conservan vestigios de antiguas infraestructuras ligadas a la economía marítima y a la exportación agrícola. En el noroeste, la ruta se asoma a algunos de los paisajes más dramáticos de La Gomera, con acantilados, roques y laderas intensamente erosionadas. Hacia el sur, el ambiente se abre y gana luminosidad, predominando los matorrales costeros y los barrancos profundos con vistas continuas al Atlántico. En conjunto, el sendero ofrece una lectura integral de la isla: geología, vegetación, memoria rural y panorámicas marinas se combinan en un recorrido que revela La Gomera en toda su diversidad. El GR 132 es, en definitiva, una vuelta a la isla caminando por su borde más expresivo: una travesía larga y exigente, pero profundamente reveladora para comprender el paisaje gomero desde sus costas.

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Senderismo
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Raso Bruma - Risquillos Corgo - Raso Bruma

Esta ruta corta y de fácil acceso ofrece una experiencia profundamente inmersiva en uno de los bosques de laurisilva más húmedos del Parque Nacional de Garajonay. Situado en una zona frecuentemente envuelta por las nieblas asociadas a los vientos alisios, el recorrido permite disfrutar de la esencia más pura del monteverde gomero. La presencia constante de humedad se hace evidente desde los primeros metros: los árboles aparecen cubiertos de musgos colgantes, líquenes y epífitas que envuelven el tronco y las ramas; mientras que el suelo está tapizado por una mezcla densa de helechos, brezos, hiedras y musgos, creando una verdadera alfombra vegetal. Esta exuberancia es posible gracias a las nieblas que, incluso en verano, impregnan el bosque de agua y frescor. El sendero avanza suavemente hasta desembocar en un claro natural, donde se encuentra un cruce de caminos rodeado de laurisilva. Desde este punto se obtienen magníficas vistas hacia valles y laderas cubiertas de vegetación húmeda, con un mosaico de tonos verdes que varía según la luz y la densidad de la niebla. Este lugar constituye un pequeño enclave estratégico desde el que el visitante puede optar por regresar al punto de inicio o continuar por alguna de las rutas conectadas, extendiendo así su exploración del Parque. Este itinerario es especialmente recomendable en días de niebla, cuando el bosque adquiere una atmósfera misteriosa y silenciosa, y la humedad resalta la textura de los musgos y el brillo del follaje. Es una experiencia breve, pero extraordinariamente rica en sensaciones y biodiversidad.

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Senderismo
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La Meseta De Hermigua

Ubicada en la cota más baja del Parque Nacional de Garajonay, esta ruta breve pero muy interesante permite al visitante descubrir la transición entre los paisajes húmedos del monteverde y los ambientes más templados del valle de Hermigua. A lo largo del recorrido se combinan elementos naturales y culturales que hacen de este sendero una propuesta ideal para quienes buscan una caminata corta, accesible y muy atractiva. Entre los elementos patrimoniales más destacados se encuentra una pequeña hornacina dedicada a la Virgen de Guadalupe, patrona de La Gomera, testimonio de la religiosidad popular y del vínculo histórico entre las comunidades del norte de la isla y este sector del Parque. Este detalle simbólico marca el comienzo de un itinerario que rápidamente se adentra en uno de los cursos de agua permanente más característicos de la zona, donde el agua desciende en cadena por pequeños saltos y cascadas, creando un ambiente fresco y sonoro que acompaña buena parte del trayecto. El sendero transcurre también por zonas de vegetación de ribera, con presencia de saucedas y otras especies hidrófilas que prosperan junto al cauce. Más alejados del agua aparecen formaciones de laurisilva seca, donde destacan helechos de gran tamaño en los tramos húmedos y barbusanos en las paredes y taludes escarpados. Estas especies son características de los niveles inferiores del Parque y representan la transición hacia los bosques más húmedos situados a mayor altitud. El conjunto forma un paisaje muy variado en un espacio reducido, con contrastes entre barrancos estrechos, tramos sombreados y paredes cubiertas de vegetación, ofreciendo una experiencia ideal para quienes deseen adentrarse en los ambientes húmedos del norte sin realizar grandes esfuerzos.

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Meseta Hermigua - Chorro del Cedro - Meseta Hermigua

Este es un itinerario exigente, pensado para senderistas con experiencia que deseen adentrarse en algunos de los ambientes más variados y fascinantes del Parque Nacional de Garajonay. El recorrido combina patrimonio cultural, bosques húmedos, ambientes riparios y grandes panorámicas, convirtiéndose en una de las rutas más completas del sector norte del Parque. El sendero desciende desde la Meseta de Hermigua, donde aparece un pequeño elemento patrimonial de especial interés: una hornacina dedicada a la Virgen de Guadalupe, patrona de La Gomera. Este detalle devocional recuerda la profunda vinculación espiritual del territorio con sus habitantes y marca el inicio de un itinerario que pronto se adentra en ambientes naturales de gran diversidad. La ruta permite contemplar uno de los cursos permanentes de agua más importantes del Parque, cuyas orillas están ocupadas por saucedas y otros elementos de vegetación de ribera, destacando especies típicas de zonas húmedas que encuentran aquí un refugio ideal. A lo largo del recorrido aparecen también retazos de laurisilva seca con barbusanos, así como tramos de laurisilva de ladera más frondosa y cerrada. El entorno se vuelve especialmente espectacular al avanzar entre paredes rocosas cubiertas de vegetación rupícola, donde helechos, líquenes, hiedras y plantas adaptadas a crecer en fisuras y repisas encuentran su espacio. Estos muros naturales, combinados con el sonido constante del agua, crean un paisaje de gran belleza y alto valor ecológico. Al abandonar el límite del Parque, el sendero se aproxima al caserío de El Cedro, un enclave rural aislado y rodeado completamente por bosques húmedos. Se sitúa en la parte baja de un barranco con agua durante todo el año, y constituye uno de los espacios más singulares del norte insular. La zona está separada del valle de Hermigua por un impresionante acantilado vertical de más de 200 metros, desde el cual cae un espectacular salto de agua que marca la transición entre ambos barrancos. La ruta cuenta además con una variante opcional que atraviesa el túnel que comunica los barrancos del Rejo y El Cedro, una infraestructura histórica que refleja el esfuerzo humano por conectar estos valles abruptos. La vuelta hacia la Meseta de Hermigua se realiza mediante un ascenso sostenido, permitiendo disfrutar de nuevas perspectivas del bosque y de las formaciones geológicas de la zona.

Cultura

La Gomera: cuna de artistas

En La Gomera germinan el arte y los artistas al calor de su exuberante naturaleza



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Alojamiento
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Hotel Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel

Es tradicional, es elegante, es clásico y chic a la vez… Lo es todo. Santa Catalina, a Royal Hideaway Hotel, ubicado en Las Palmas capital, en el este de Gran Canaria, fue concebido para los amantes del buen gusto y para los que deseen dormir donde lo hizo el mismísimo Wiston Churchill. Declarado patrimonio histórico artístico y anclado en el bello parque Doramas, en ciudad Jardín, su impactante fachada deja intuir su interior: sosfisticación arropada por suelos y columnas de mármol, escaleras enmoquetadas y un halo de distinción que lo hacen único.