En el sur de Gran Canaria, oculto entre barrancos, se encuentra el caserío de Ayagaures. Sus habitantes residen en casas tradicionales, construidas con piedra del propio valle en medio de un paisaje árido pero salpicado de vegetación autóctona. La variedad de actividades tradicionales que se reúnen en este pequeño núcleo, como la ganadería o la cantería, son un reflejo vivo del terreno, en el que sus pequeños edificios de piedra, extraída de la propia cantera de la zona, parecen confundirse con el paisaje.