Liliana Fernández-Steiner: “Poder entrenar en la playa es un lujo. Canarias es calidad de vida"

Apasionada de los deportes desde muy pequeña, Liliana tuvo claro que lo suyo era el vóley playa a los 13 años, cuando no podía ni imaginar que acabaría siendo olímpica hasta en tres ocasiones, siendo la última en los pasados Juegos de Tokio junto a su compañera en la arena, Elsa Baquerizo.

A los 18 años cambio su tierra, Benidorm, por Tenerife tras aceptar la invitación del centro especializado en tecnificación deportiva de Arona, y desde entonces no ha abandonado la Isla.

Aquí se ha casado y ha nacido su primer hijo, vive en La Laguna y entrena en Las Vistas, playa en la que asegura que poder prepararse para competir "es un lujo", porque tras 16 años en esta tierra, sabe de primera mano que es un destino privilegiado para el deportista.

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De bien pequeña lo tuyo era el deporte, pero te quedaste con el vóley playa y ahora estás a punto de disputar tus terceros JJOO en esta disciplina. ¿Qué tiene esta práctica que tanto engancha?

Desde pequeña hice todo tipo de deportes: fútbol, atletismo, kárate, y ¡también ballet y conservatorio de piano! No me estaba quieta...

La verdad es que desde que probé por segunda vez el voleibol a los 13 años (la primera experiencia no fue muy buena con 9 años) me enganchó y me enamoró. Terminé el curso académico en las demás actividades y empecé a practicar solo voleibol. Lo tuve claro.

No sabría decir exactamente qué es lo que engancha de este deporte… En mi caso, era mi espíritu de mejora, ya que en voleibol debes saber hacer de todo técnicamente y eso es muy duro mentalmente, además de un reto a nivel físico y táctico. Lo tiene todo para el aprendizaje y los retos diarios.

Obviamente soñaba con ir a unos JJOO, ¿pero participar en tres y encima terminar las anteriores veces entre las 10 mejores del mundo? La verdad es que si me lo dicen con 13 años no me lo creo... Londres 2012  ya fue para mi un sueño hecho realidad.

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A los 18 años recibiste una oferta para jugar a vóley playa en Tenerife, en el centro especializado en tecnificación deportiva de Arona, y no te lo pensaste. ¿Cómo fue el cambio de Benidorm por Tenerife? ¿Qué te pareció el entrenamiento en la Isla?

Sinceramente, la primera vez que vine fue por algo temporal, una concentración de dos semanas en la que disfruté muchísimo. Esos días recibí mucho refuerzo positivo en los entrenamientos por parte de Sixto Jiménez y Daniel Wood, en ese momento primer y segundo entrenador del CETD en Arona y tomé la decisión definitiva con ayuda de mi madre, porque me daba miedo dejar mi casa y mi familia (el club al que pertenecía me hizo elegir entre Benidorm y Tenerife). Ella me tranquilizó, diciéndome que probara y que si no me gustaba siempre podía volver.

De mis primeros días en la isla recuerdo que era todo nuevo para mi. Vivir sin mis padres, tener que organizarme con lavadoras, limpieza… etc. Íbamos cada día al gimnasio del pabellón de Los Cristianos a hacer pesas y de ahí de vuelta al piso o a la playa. Todo giraba en torno a los entrenamientos el primer año, hasta que empecé la carrera de Turismo en 2006. Ahí se complicó la cosa, ya que subía en guagua todos los días al norte para estudiar y al bajar a entrenar pesas y playa y tres veces por semana también íbamos al gimnasio. Fueron unos meses muy duros.

Fue una época muy bonita en mi vida de la que guardo grandes recuerdos, hasta que me mudé al norte en 2012.

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En Los Cristianos coincidiste con Elsa y junto a ella os convertisteis en la primera pareja española en representar a este país en vóley playa en unos JJOO. ¿Qué peso tiene Tenerife en vuestra carrera profesional?

Probablemente sin Tenerife, sin el CETD, sin Sixto (que eligió a Dani como entrenador para el centro) y sin Dani como entrenador posteriormente todo hubiera sido muy diferente. La historia sería otra. Pero se juntaron las condiciones ideales para trabajar y luchar por lo que todos queríamos y deseábamos con mucha fuerza.

Y por qué no decirlo, tuvimos mucha suerte de que se dieran todas juntas...Si Elsa no hubiera venido a Tenerife al CETD o yo no hubiera venido...¿Qué habría pasado? Probablemente nada. 

Después ha sido nuestra sede de entrenamientos durante 16 años, primero con Dani y posteriormente con Sebastián Menegozzo, que también fue jugador de vóley playa en los 90 y venía a la isla a jugar los Winston y los Camel de la época. ¡Tanto le gustó Tenerife que después se mudó con su mujer desde Argentina! Él confió en el proyecto y se unió a nuestro pequeño equipo después de mi primera maternidad en 2018. Enseguida congeniamos y formamos una piña increíble.

¡Madre mía cómo pasa el tiempo! Además, he formado familia aquí, tengo marido e hijo y ya me he afincado en La Laguna.

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Vuestra base está en la playa de Las Vistas. Tú, que has recorrido las playas del mundo, ¿cómo la describirías? ¿Qué diferencia a esta isla respecto a otros destinos de entrenamiento de vóley playa?

El hecho de poder entrenar en la playa es un lujo. Ver el mar, escuchar las olas, ver a la gente leer o pasear…no es lo mismo que entrenar en un centro lejos de la costa con una pista de vóley playa.

Las Vistas es bastante tranquila la mayor parte del año y en ella tenemos nuestras pistas perimetradas para compaginar nuestros entrenamientos con la normalidad de la gente que acude a la playa. Tiene cerca hoteles, apartamentos, supermercados, restaurantes, gimnasios… algo muy positivo para los equipos, que son quienes deciden el tipo de alojamiento, la manera de comer, su gimnasio, etc.

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Muchos equipos internacionales eligen Tenerife para hacer training camps, sobre todo en invierno. Esto hace, además, que podáis entrenar con parejas de alto nivel. ¿Dirías que Tenerife está entre los destinos top para la élite del vóley playa? ¿Por qué?

Cada equipo tiene su planificación y forma de trabajar y las facilidades de Tenerife, junto a su clima, hacen que sea la base de todos los equipos europeos para la pretemporada de diciembre a marzo más o menos.

Además, no solo hay deportistas profesionales en Las Vistas. Hay un club de vóley playa local que entrena durante todo el año con Carlos Velázquez, que fue jugador a nivel canario y nacional cuando era juvenil. Y eso no es casualidad. Las Vistas y Los Cristianos tienen mucha tradición de vóley playa y eso se nota a nivel profesional, pero también a nivel amateur.

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Hace años Estados Unidos y Brasil dominaban el deporte. Poco a poco el vóley playa se ha profesionalizando y países como Canadá, Rusia, Alemania, Suiza y, por supuesto España, también se están mostrando competitivos. ¿Cómo fue vuestro camino para llegar al 100% al Shiokaze Park?

Está siendo un año complicado, con pocas competiciones y donde hemos estado más de un año solo entrenando. Estamos tratando Elsa, Sebas (nuestro entrenador) y yo de dejarlo todo en cada entrenamiento para llegar en la mejor forma posible. Es difícil coger el ritmo de competición, pero estamos todos igual. Así que toca adaptarse y darlo todo de la mejor forma que podamos.

El vóley playa se está volviendo un deporte cada vez más profesional y mucho más competitivo. Esto hace que ahora haya que tener en cuenta a países que antes no entraban en la ecuación de las medallas. Eso es muy bueno para nuestro deporte, pero claro, cada vez cuesta más llegar a la zona de medallas.

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¿Cómo definirías las Islas Canarias en una palabra?

Un Paraíso.

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Tu rincón favorito de Tenerife

Masca-Los Gigantes

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Tu top 3 de playas canarias

¡No puedo elegir tres, es imposible! Cada una tiene su encanto, pero sí te puedo decir que las playas de Tenerife de arena negra son espectaculares, pero es que las de Lanzarote o Fuerteventura son impresionantes también.

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¿Qué no podemos perdernos de las Islas Canarias?

Lo que nadie puede perderse es visitar las ocho islas. Cada una tiene su propio encanto y belleza. Hasta hace pocos años no había podido visitarlas todas y me tienen enamorada, ¿se nota, no? Es un lujo vivir aquí. Sus paisajes, su gastronomía, la gente es muy amable y agradable…en fin, vivir en Canarias es calidad de vida.