Para toparse con Finca Tomaren hay que caminar entre las coladas de malpaís y las cenizas volcánicas de La Geria, en el centro de Lanzarote. En este maravilloso retiro, desde que te levantas y hasta que acuestas, hay tres cosas que nunca cambian: la privacidad absoluta, la omnipresencia de sus budas y una atmósfera de tintes zen de la que tienen mucha culpa el silencio, los bellos muebles traídos de la isla de Java, los tapices marroquíes, el yoga y el paisaje siempre enigmático de esta isla de volcanes.