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Chorros de Epina - Arure

Esta ruta lineal desciende desde los bosques de niebla de Epina hasta el enclave costero de Alojera, para luego remontar hacia Arure atravesando algunos de los paisajes más abruptos y auténticos del noroeste gomero. Es un recorrido de gran belleza y contraste, donde se transita desde el monteverde húmedo hasta palmerales soleados y laderas cultivadas. El camino comienza en los misteriosos Chorros de Epina, un manantial cargado de simbolismo donde la tradición gomera mezcla espiritualidad y naturaleza. Según las creencias populares, beber de los chorros en un orden determinado revela aspectos del destino, el amor o la fortuna. Este punto marca el inicio de un descenso progresivo que conduce hacia el mar. A medida que se desciende, el paisaje cambia con rapidez: el fayal-brezal da paso a zonas de matorral termófilo, terrazas agrícolas abandonadas y palmeras canarias. La llegada a Alojera, uno de los pueblos más aislados y genuinos de La Gomera, permite descubrir un valle soleado con arquitectura tradicional, miel de palma y un ritmo de vida tranquilo, anclado en la tradición. Desde Alojera, la ruta asciende nuevamente por antiguos caminos de herradura en dirección a Arure, entre laderas escarpadas, muros de piedra seca y pequeños bancales. Este último tramo, aunque exigente, regala vistas espectaculares del Atlántico y de la línea de cumbres. El camino termina en Arure, donde es posible enlazar con otras rutas o disfrutar de la gastronomía rural del pueblo. Este sendero es ideal para quienes deseen una experiencia completa de La Gomera tradicional, con sus contrastes climáticos, sus paisajes cultivados y su conexión profunda entre montaña, cultura y mar.

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La Calera (Valle Gran Rey) - El Cercado - Laguna Grande

Esta espectacular ruta lineal parte del barrio de La Calera, en el municipio de Valle Gran Rey, y asciende en dirección noreste hasta el área recreativa de Laguna Grande, atravesando diversos pisos de vegetación, paisajes agrícolas tradicionales y núcleos rurales cargados de identidad. Es un itinerario exigente en lo físico, pero enormemente variado y enriquecedor, ideal para senderistas experimentados que deseen cruzar transversalmente La Gomera de costa a cumbre. Es un ascenso bastante pronunciado, por lo que se recomienda una buena condición física, sin vértigo y a evitar en días de lluvia o viento. El camino comienza en el entorno costero de La Calera, entre calles empedradas, bancales de plataneras y antiguos caminos rurales. A medida que se gana altura, el sendero ofrece vistas panorámicas del valle de Valle Gran Rey, del Roque de Agando al fondo, y del océano Atlántico perdiéndose en el horizonte. La primera parada destacada es La Vizcaina, un conjunto de viviendas rurales entre cultivos en terrazas, que representa fielmente el uso tradicional del suelo gomero. Desde allí, el ascenso se vuelve más pronunciado hacia El Cercado, conocido por su tradición alfarera y por conservar uno de los oficios más emblemáticos de la isla: la cerámica sin torno. El entorno combina arquitectura tradicional, hornos antiguos y terrazas cultivadas con vides y frutales. En este tramo, tendrás la posibilidad de visitar el Centro de Interpretación Las Loceras, un lugar ideal para conocer la alfarería tradicional. A partir de El Cercado, el paisaje se transforma por completo. La ruta entra en el dominio del monteverde y del Parque Nacional de Garajonay, bajo la sombra de brezos, laureles y fayas. El sendero culmina en la Laguna Grande, una amplia área recreativa rodeada de bosque húmedo, ideal para descansar tras la caminata y disfrutar de un entorno con juegos infantiles, merenderos y paneles interpretativos. Esta excursión es una excelente forma de descubrir la diversidad ecológica y cultural de La Gomera, conectando el litoral con las zonas más húmedas y frondosas de la isla a través de caminos ancestrales llenos de historia.

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La Vizcaína - El Cercado - La Vizcaína

Esta ruta circular con inicio y final en La Vizcaina, en el municipio de Valle Gran Rey, propone un viaje a través de los paisajes de media montaña del oeste de La Gomera, combinando núcleos rurales vivos, bosques húmedos y antiguos caminos tradicionales que han conectado durante siglos los distintos caseríos de la zona. El sendero comienza en La Vizcaina, un pequeño enclave agrícola que aún conserva cultivos en bancales, arquitectura tradicional y muros de piedra seca. Desde allí se asciende de forma progresiva hacia El Cercado, localidad famosa por su cerámica artesanal sin torno, un oficio ancestral que aún hoy se mantiene vivo gracias al trabajo de sus artesanas. El paso por este núcleo permite también disfrutar de vistas abiertas hacia el macizo de Garajonay. Es un ascenso bastante pronunciado por lo que se recomienda una buena condición física, sin vértigo y a evitar los días de lluvia o viento. A continuación, el camino se adentra hacia Las Hayas, caserío ubicado a mayor altitud y rodeado por el borde del Parque Nacional de Garajonay. Esta parte del recorrido discurre entre bosques de fayal-brezal y zonas de transición ecológica, con una atmósfera fresca y húmeda durante gran parte del año. Las Hayas también es conocida por su hospitalidad rural y por ser punto de partida de numerosas rutas hacia el corazón del monteverde. Desde Las Hayas, el sendero continúa hacia la zona de Los Descansaderos, donde se conservan antiguos espacios abiertos que servían como lugar de paso para caminantes, pastores y animales de carga. Este tramo recupera el espíritu del senderismo etnográfico, caminando entre eras, casas de campo, veredas históricas y flora autóctona. El descenso final conduce de nuevo hasta La Vizcaina, cerrando un anillo perfecto para descubrir el patrimonio rural, forestal y humano del oeste insular. Esta ruta es ideal para senderistas que busquen un recorrido variado, culturalmente enriquecedor y con una dificultad moderada, apto durante todo el año y con múltiples opciones de conexión con otras rutas cercanas.

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Alajeró - Igualero - Arguayoda

Este sendero es una ruta circular que parte desde el núcleo histórico de Alajeró, ascendiendo por antiguos caminos tradicionales hacia las cotas altas de la isla y regresando a través de caseríos aislados y terrenos agrícolas con amplias vistas hacia el sur de La Gomera y el océano Atlántico. Es un recorrido ideal para quienes buscan variedad de paisajes, autenticidad rural y tranquilidad. El camino comienza en Alajeró, capital del municipio, desde donde se asciende por el sendero conocido como El Paso, una antigua vía de comunicación entre pueblos. Esta parte del recorrido atraviesa zonas de matorral termófilo y cultivos en terrazas, donde aún se conservan muros de piedra y elementos del paisaje agrícola tradicional. En este tramo, tendrás la posibilidad de visitar el Centro de Interpretación del Queso y el Pastoreo. Pronto se alcanza el caserío de Igualero, el más alto de La Gomera, desde donde se disfruta de panorámicas amplias hacia el Parque Nacional de Garajonay y la costa sur. El entorno aquí es más abierto, con lomadas volcánicas, restos de eras y presencia de pastizales. Desde Igualero se inicia el descenso hacia Arguayoda, uno de los caseríos más remotos y pintorescos del suroeste gomero. En este tramo, el sendero se adentra en barrancos menos transitados, donde es frecuente observar palmeras canarias y vegetación xerófila. Arguayoda mantiene todavía huellas de su pasado agrícola y ganadero, con viviendas de piedra y una fuerte identidad rural. La ruta continúa hacia La Manteca, una pequeña agrupación de viviendas dispersas entre colinas cultivadas y palmerales, antes de iniciar el regreso definitivo a Alajeró. Este tramo final discurre por senderos de media montaña con suaves pendientes, permitiendo una caminata cómoda para cerrar el circuito. Este itinerario es ideal para senderistas que deseen explorar el suroeste gomero más auténtico, con una ruta circular que combina montaña, cultura popular y paisajes abiertos en un entorno silencioso y lleno de historia.

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El Guro - Barranco de Arure

Esta ruta de ida y vuelta parte desde el entorno de la Casa de la Seda, en el barranco de Valle Gran Rey, y asciende suavemente hacia el caserío de El Guro, para adentrarse posteriormente en el escarpado y frondoso Barranco de Arure, donde se encuentra uno de los pocos saltos de agua permanentes de la isla. El sendero arranca en un entorno agrícola característico, con huertas, muros de piedra seca y palmeras canarias. Muy pronto se alcanza El Guro, un caserío tradicional que ha atraído a artistas y visitantes desde hace décadas, y que conserva su encanto gracias a su integración con el entorno natural y a su arquitectura popular. Desde El Guro, el camino se introduce en el corazón del Barranco de Arure, también conocido como Barranco de El Guro, donde el paisaje cambia radicalmente. A medida que se avanza, las paredes del barranco se elevan, cubiertas de vegetación termófila y con tramos donde se camina sobre roca, cruzando pequeños cauces y zonas húmedas. Este tramo puede requerir atención, ya que incluye pasos irregulares y algunos sectores resbaladizos, especialmente tras las lluvias. El tramo final del recorrido culmina en un rincón escondido: una cascada natural rodeada de paredes volcánicas y vegetación exuberante, donde el sonido del agua y la sombra de los riscos invitan a la contemplación y al descanso. Aunque no siempre lleva un gran caudal, este salto de agua es un lugar mágico que representa uno de los espacios más sorprendentes del suroeste gomero. Esta ruta es ideal para quienes buscan una experiencia corta pero intensa, que combine naturaleza, frescor, historia rural y la belleza oculta de uno de los barrancos más singulares de La Gomera. Es especialmente recomendable en épocas de lluvias o tras temporadas húmedas, cuando la cascada alcanza su mayor esplendor. Esta ruta no es recomendable cuando llueva, ya que el terreno será poco estable y pueden producirse crecidas del caudal. Se requiere de agilidad y experiencia, y no es adecuado para personas con vértigo.

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La Calera (Valle Gran Rey) - Chipude

Esta ruta lineal recorre uno de los ascensos históricos más significativos de La Gomera, conectando el núcleo costero de La Calera (Valle Gran Rey) con el altiplano de Chipude, pasando por antiguos caminos de caballería, caseríos dispersos y zonas cargadas de historia como La Matanza. Es un itinerario físicamente exigente pero altamente recomendable para quienes buscan una experiencia montañera auténtica, cargada de patrimonio. El recorrido comienza en el barrio de La Calera, desde donde se inicia una subida progresiva a través de senderos empedrados que serpentean entre bancales agrícolas, casas tradicionales y palmeras. El paisaje va ganando amplitud con cada paso, ofreciendo vistas espectaculares del barranco de Valle Gran Rey y del Roque del Santo. La ruta atraviesa luego el caserío de Los Reyes, y se adentra en parajes poco transitados como El Cerrillal, donde el entorno se vuelve más agreste y natural. Esta parte del camino conserva tramos originales utilizados por los antiguos pobladores para comunicar la costa con los pueblos de las medianías. Uno de los puntos más simbólicos del recorrido es La Matanza, topónimo que remite a hechos históricos vinculados a la resistencia aborigen frente a la conquista. En esta zona, el entorno adquiere una dimensión silenciosa y sobrecogedora, con vistas abiertas y laderas cubiertas por matorrales y vegetación de monte bajo. El tramo final conduce al caserío de Chipude, asentado al pie de la imponente Fortaleza de Chipude, en uno de los enclaves más antiguos del interior gomero. Chipude es conocido por su iglesia centenaria, su tradición quesera y su cercanía al Parque Nacional de Garajonay, lo que convierte al final de la ruta en un excelente punto de conexión con otras rutas de media y alta montaña. Este sendero es ideal para senderistas con buena condición física que deseen realizar una travesía completa desde el mar a las cumbres, recorriendo caminos cargados de memoria, cultura y belleza natural. Este sendero tiene tramos estrechos y no es adecuado para personas con vértigo o miedo a las alturas. Además, no se recomienda en días de lluvia y viento.

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Chipude - Gerián - La Dama

Esta ruta lineal parte del caserío de Chipude, en la zona alta del municipio de Vallehermoso, y desciende hacia la zona agrícola de La Dama, atravesando paisajes volcánicos, barrancos profundos y antiguos caseríos que muestran la adaptación humana a uno de los entornos más abruptos y soleados de La Gomera. El sendero comienza en Chipude, a los pies de la majestuosa Fortaleza de Chipude, y se encamina hacia Gerián, un caserío prácticamente deshabitado que conserva estructuras tradicionales y bancales abandonados. Este tramo, expuesto y soleado, ofrece amplias vistas del sur de la isla y del entorno volcánico que caracteriza esta vertiente insular. Desde Gerián, el camino se adentra en el barranco de Iguala, un espacio de enorme valor geológico, ecológico y etnográfico. El descenso es constante y requiere precaución, especialmente en tramos de piedra suelta o con vegetación densa. La ruta conserva tramos del antiguo camino real, utilizado históricamente por los habitantes de las cumbres para acceder a sus tierras de cultivo en las zonas bajas. Una vez alcanzado el cauce del barranco, el sendero remonta ligeramente hasta llegar a Iguala, una zona agrícola activa donde todavía se cultivan productos como plátanos, tomates y papayas gracias a su clima seco y cálido. A medida que se avanza hacia La Dama, el paisaje se torna más abierto y costero, flanqueado por invernaderos, huertas y palmerales. La Dama, núcleo final del recorrido, es uno de los lugares más remotos de La Gomera, pero también uno de los más productivos en términos agrícolas. Su aislamiento y belleza lo convierten en un destino ideal para conocer otra cara de la isla, más rural y menos turística. Esta ruta es perfecta para quienes buscan una experiencia de descenso continuo, con fuertes contrastes paisajísticos y culturales, desde las medianías boscosas hasta los llanos cultivados junto al mar.

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Chipude - Arguayoda - La Dama

La Ruta 17 desciende desde las cumbres del centro-oeste de La Gomera hasta el litoral de La Dama, atravesando una de las zonas más aisladas, áridas y auténticas de la isla. Es un recorrido lineal y exigente, ideal para senderistas con experiencia que quieran explorar antiguos caminos de herradura, caseríos históricos y paisajes agrícolas en terrazas que sobreviven en condiciones extremas. El sendero se inicia en el caserío de Chipude, conocido por su historia aborigen, su iglesia centenaria y su cercanía a la Fortaleza de Chipude, referente geológico del centro insular. Desde allí se avanza por caminos tradicionales hacia Igualero, el núcleo habitado más alto de La Gomera, desde donde pueden contemplarse vistas panorámicas hacia la costa sur, la Fortaleza y, en días claros, hacia El Hierro. Tras Igualero, la ruta inicia un descenso constante hacia Erquito y Arguayoda, dos caseríos prácticamente despoblados pero que conservan valiosos testimonios de la arquitectura rural canaria, antiguos bancales de cultivo y canales de agua. A lo largo del trayecto es frecuente encontrar palmeras, tabaibas, cardones y vegetación adaptada a climas secos. El camino continúa hasta el barranco de La Rajita, un enclave que en su día albergó un importante complejo pesquero-industrial y que hoy permanece silencioso frente al mar, ofreciendo un rincón solitario y lleno de historia. Desde allí, la ruta bordea la costa para llegar finalmente a La Dama, núcleo agrícola activo rodeado de invernaderos, llanos cultivados y palmerales. Este sendero es una travesía de gran interés paisajístico y etnográfico, que permite comprender la conexión entre la cumbre y la costa en una de las zonas menos transitadas y más auténticas de la isla. Ideal para quienes buscan un sendero largo, con fuerte componente cultural, grandes vistas y cambio progresivo de paisaje.

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Chipude - Alto de Garajonay - Chipude

Esta ruta propone una travesía circular que parte desde Chipude, asciende al Alto de Garajonay —el techo de la isla con 1.487 metros de altitud—, recorre los bosques húmedos de la Laguna Grande y regresa por El Cercado, en un itinerario que combina historia aborigen, naturaleza protegida y tradición rural. El sendero comienza en el caserío de Chipude, bajo la imponente presencia de la Fortaleza de Chipude, un monumento natural que fue lugar ceremonial de los antiguos gomeros. Desde allí, el camino asciende progresivamente a través de laderas de fayal-brezal y monteverde, hasta alcanzar el Alto de Garajonay, el punto más alto de la isla y uno de los miradores naturales más espectaculares del archipiélago. En días despejados, pueden observarse hasta cinco islas desde la cima. El descenso desde el Alto conduce al área recreativa de la Laguna Grande, una gran explanada rodeada por laurisilva densa y nieblas frecuentes, donde se encuentran merenderos, juegos infantiles y paneles interpretativos. Esta zona central del Parque Nacional de Garajonay es ideal para hacer una pausa y disfrutar de un entorno sereno y fresco, con ejemplares majestuosos de laurisilva canaria. La ruta continúa hacia el caserío de El Cercado, conocido por su cerámica tradicional sin torno, un oficio heredado de tiempos prehispánicos que aún practican sus artesanas. Las vistas hacia las montañas y los cultivos en terrazas acompañan el camino, que desciende de nuevo hacia Chipude, completando un anillo rico en contrastes y contenido patrimonial. En este tramo está la posibilidad de visitar el Centro de Interpretación Las Loceras, para conocer la tradición alfarera de la zona Este sendero es uno de los más completos de La Gomera: reúne cumbres, bosques, cultura y vistas panorámicas, siendo ideal para senderistas de nivel medio-alto que quieran explorar la esencia natural y cultural de la isla desde su corazón geográfico.

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Chipude - Playa de Vallehermoso

Sumergido en plena laurisilva, el viajero culmina esta tercera etapa del Sendero GR-131 con el susurro del sabinar canario y la imponente silueta del roque Cano anunciando la llegada a Vallehermoso, uno de los corazones agrícolas e históricos de La Gomera. Con una longitud de 14,2 km, la ruta comienza en la plaza de Chipude, a los pies de la mítica Fortaleza, lugar sagrado para los antiguos gomeros. Tras el panel informativo y bajo la atenta mirada de la ermita de Nuestra Señora de la Candelaria (siglo XVI), el sendero bordea la localidad y se dirige hacia los lavaderos tradicionales de La Vica. Enseguida, el camino se interna en el barranco de Los Manantiales, flanqueado por bancales y palmeras, dejando atrás la majestuosa silueta de la Fortaleza de Chipude. Poco después, el sendero alcanza El Cercado, conocido por su valiosa tradición alfarera, donde aún se moldea el barro a mano, sin torno, como antaño. Rodeado de terrazas cultivadas y palmerales, el viajero atraviesa el pueblo y asciende suavemente por un sendero que revela impresionantes vistas hacia el barranco del Agua y el Parque Rural de Valle Gran Rey, una de las formaciones geológicas más espectaculares de la isla. Al llegar a Las Hayas, tras un corto tramo por carretera, aparece un palmeral que da la bienvenida al viajero. Aquí, una parada en la ermita del Coromoto permite reponer fuerzas en su área recreativa con mesas, parrillas y fuente. El camino prosigue y se interna nuevamente en el Parque Nacional de Garajonay, donde la bruma y la “lluvia horizontal” envuelven el bosque de laurisilva en una atmósfera mágica. El sendero llega entonces al área recreativa de Las Creces, un antiguo pastizal donde antaño se criaba ganado y hoy ofrece un remanso de paz bajo la sombra de gigantes verdes. Después de cruzar la carretera dorsal (GM-2), comienza un prolongado descenso por la ladera de la montaña de Araña, envuelta en densa vegetación. Desde el mirador Risquillo del Corgo se obtiene una panorámica inigualable del fértil valle de Vallehermoso. El trayecto continúa por la meseta de Vallehermoso, una transición natural entre la laurisilva y el bosque de sabina canaria, el más extenso del archipiélago. Tras alcanzar el punto kilométrico 34, el descenso se intensifica, serpenteando entre escalones de madera hasta alcanzar un cerro rocoso con vistas al Roque Cano, coloso natural que marca la entrada al municipio. Un corto pero empinado descenso lleva al caminante por viñedos abancalados hasta La Rosa de las Piedras y la presa de La Encantadora, uno de los principales embalses de la isla, rodeado de paneles interpretativos y naturaleza exuberante. El camino bordea la presa y asciende con fuerza por la ladera del roque Blanco, hogar del madroño canario y numerosas plantas endémicas. Desde lo alto, las vistas de los barrancos del Ingenio y de Garabato, junto al roque Cano, son sencillamente inolvidables. El sendero desciende suavemente hacia Vallehermoso, entre palmeras y terrazas cultivadas. El recorrido finaliza en la plaza del Ayuntamiento, donde un panel señala el cierre de esta tercera etapa. Desde aquí, el viajero puede enlazar con el Camino Natural Costas de La Gomera, prolongando la aventura hasta la costa norte de la isla.