Paisajes de trail que sorprenden en La Palma

Luis Alberto Hernando

Hay nombres que definen la historia del trail running, y el de Luis Alberto Hernando (Burgos, 1977) es uno de los más respetados en las cumbres de todo el planeta. Triple campeón del mundo y poseedor de un gran palmarés, el corredor burgalés ha encontrado en las Islas Canarias no solo un terreno de competición inigualable, sino un segundo hogar donde su trayectoria deportiva se ha vinculado para siempre con el relieve volcánico del archipiélago. Para Hernando, la relación con las Islas es un vínculo emocional que comenzó mucho antes de que el trail fuera un fenómeno de masas: un idilio forjado kilómetro a kilómetro, hacia la meta de la Transvulcania en Los Llanos de Aridane

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Transvulcania
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Aunque hoy lo asociamos con las cumbres más técnicas del mundo, el primer contacto de Luis Alberto con el archipiélago tuvo lugar a nivel del mar y de forma casi accidental. Fue en 1998, cuando un joven Hernando aterrizó en Tenerife para un viaje de amigos: "Fue la primera vez que subí a un avión. En Burgos me habían vaticinado que el archipiélago tenía algo especial, y no tardé en descubrirlo", recuerda el atleta. Casi por azar, se enteró de que se celebraba la Media Maratón de Tenerife y decidió participar. Aquella experiencia, rodeado de un clima primaveral mientras el resto de Europa tiritaba bajo el invierno, fue la semilla de lo que vendría después. "Desde entonces me di cuenta de que las Islas Canarias eran un paraíso para el deporte. Tenían una energía que te atrapaba", confiesa. Esa estabilidad climática, que permite entrenar al aire libre durante todo el año, fue el imán que tiempo después le devolvería a las Islas, pero esta vez para elevar la disciplina a otra categoría. 

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Tuvieron que pasar años hasta que el trail running explotara internacionalmente en las Islas, pero cuando lo hizo, Luis Alberto estaba allí para liderar el movimiento. En 2013, aterrizó en La Palma para participar en la Transvulcania, una prueba que hoy es un tótem del calendario mundial. Lo que comenzó como un reto personal terminó convirtiéndose en una historia de éxito sin precedentes. En las rampas de la Isla Bonita, Hernando alcanzó una dimensión casi mítica, manteniendo durante años el récord de la prueba y convirtiéndose en el gran referente de una afición que lo adoptó como propio. "Vine a correr mi primera ultra aquí por el ambiente. Quería sentir lo que veía en las noticias: ese paso por el Roque de los Muchachos, el descenso vertiginoso hacia el Puerto de Tazacorte... Ver amanecer en carrera y entrar en meta con miles de personas empujándote es algo que no se puede comparar con nada", explica. Para el corredor, competir en las Islas es hacerlo en un gimnasio natural que exige el máximo nivel físico pero regala paisajes volcánicos que parecen de otro planeta. Sin embargo, más allá de la intensidad competitiva, el atleta ha descubierto con el tiempo que La Palma ofrece una recompensa mucho más pausada.

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Hoy, la relación de Luis Alberto con las Islas ha evolucionado hacia una madurez compartida con los suyos. Aunque sigue sintiendo la adrenalina de la competición, sus viajes tienen un matiz mucho más familiar, centrados en redescubrir el entorno. Ahora viaja con su mujer y sus dos hijos, quienes han aprendido a amar el archipiélago con la misma intensidad: "Para nosotros, venir a las Islas Canarias es sinónimo de aventura, pero también de paz. Es un lugar acogedor donde los niños se sienten libres". Cuando se aleja de la exigencia de la Transvulcania , Luis prefiere perderse por los senderos de laurisilva en Los Tilos o disfrutar de un desayuno tranquilo frente al mar en una terraza de Tazacorte. "Las papas con mojo y el queso asado son obligatorios para recuperar", bromea. 

Para esta leyenda del deporte, las Islas Canarias son ese lugar especial que le ha tendido la mano con un cariño único, pero también el escenario técnico ideal por su clima y relieve para exprimir al máximo el alto rendimiento. Gracias a estas condiciones, Luis Alberto ha logrado transformar el esfuerzo de la competición en una conexión vital con un destino que ya es el referente mundial para quienes buscan superar sus propios límites en la naturaleza.