Francesco Bruni: “Es espectacular navegar aquí: podemos hacerlo todo el año”

Las 52 Super Series, el principal circuito de monocascos del mundo, eligieron las Islas Canarias para dos de las cinco pruebas de su temporada 2026. Su llegada a Lanzarote deja una conclusión compartida por la élite internacional: pocos lugares reúnen condiciones semejantes para navegar durante todo el año.

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No es fácil impresionar a quienes han competido –y ganado– en los grandes escenarios de la vela mundial. Y sin embargo, las Islas Canarias volvieron a hacerlo. Francesco Bruni, uno de los timoneles más laureados del panorama internacional, lo resumía con sencillez: “aquí no falta el viento”. Murray Jones, seis veces ganador de la America’s Cup, incidía en su exigencia: “este viento nos lleva al límite”. Y Loïck Peyron, referencia de la navegación oceánica, lo sintetizaba con precisión: Lanzarote “es un paraíso para el viento”. 

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Las Islas Canarias no necesitaban presentación. Desde hace años, Marina Rubicón se ha consolidado como base de entrenamiento invernal de la vela olímpica internacional. Lo inédito era que las 52 Super Series compitieran en estas aguas, y menos aún en pleno verano. Sucedió por primera vez en julio de 2026, durante la Marina Rubicón Lanzarote 52 Super Series Sailing Week, frente a la costa sur de la isla.  

 

No es un circuito cualquiera. Fundadas en 2012, las 52 Super Series están consideradas el circuito de monocascos más competitivo del mundo, el hogar de los TP52: veleros de 52 pies, ligeros, potentes y de una exigencia física y técnica extraordinaria. Son la referencia de la vela prevoladora, la de los barcos que navegan sobre sus cascos. Su flota reúne lo más granado de la vela mundial: campeones olímpicos, ganadores de la America’s Cup y leyendas de la navegación oceánica. 

 

Trece equipos, de once nacionalidades, tomaron la salida en Lanzarote. El campo de regatas respondió al nivel de una de las flotas más exigentes del mundo.  

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“Checco” Bruni, táctico de Sled y timonel del Luna Rossa en la America’s Cup, destacaba tanto la fiabilidad como la calidad del escenario. “Lo primero que he aprendido es que aquí no falta el viento”, apuntaba, antes de situar a la isla entre los grandes escenarios de la vela: “Lanzarote es un lugar de condiciones fantásticas, con un clima excepcional, con regatas muy buenas y divertidas”.  

 

Murray Jones, estratega del Sled y una de las grandes figuras a nivel mundial, aterrizaba por primera vez en esa parte del archipiélago. “Hace mucho viento, especialmente en esta época del año, y me gusta navegar en estas condiciones. Hay muchas regatas en el Mediterráneo con brisas muy suaves; aquí el viento duro nos lleva al límite, tanto a nosotros como a los barcos”, comentaba Jones. En los tramos de popa, algunos TP52 superaron los 22 nudos, una velocidad que exige un dominio absoluto del campo de regatas. 

 

Y ese campo obliga a pensar. “No es una navegación fácil”, explicaba Jones. “El viento tiende a rolar cerca de tierra, hay muchas decisiones que tomar, y en las popas tienes que elegir entre surfear las olas o buscar mar más llana. No es un campo de un solo carril”. Su conclusión resume el atractivo competitivo del lugar: “No es la bahía de Palma, precisamente, y eso lo hace interesante”, sentenciaba el neozelandés. 

 

Esa variedad la confirmaba Álvaro Marinho, estratega del Alkedo Vitamina y cuatro veces olímpico, que detallaba las opciones del campo, a sotavento de la isla. “Más al oeste encuentras más viento y más ola; dentro de la bahía, viento inestable y mar más plana. Navegar de popa con estos barcos a 25 nudos es increíble”.  

 

Cameron Appleton, táctico neozelandés del mismo equipo y gran conocedor del campo tras casi dos décadas compitiendo en la isla, incidía en esa exigencia global. “Las condiciones son un desafío con viento duro y roles. Tienes que ser completo en todas las facetas del manejo del barco. Pero nos encanta”, explicaba.

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La clave de las aguas de las Islas Canarias no es que sople mucho el viento, sino que sopla casi todos los días. De ahí que Bruni subraye una ventaja diferencial en el circuito internacional: “Es espectacular navegar aquí: podemos hacerlo todo el año, y esto es algo importante”.  

 

A esa fiabilidad se suma un factor decisivo: la temperatura. Murray Jones lo comparaba con su Nueva Zelanda natal. “Es similar en algunos aspectos, pero con una temperatura mucho más agradable. Poder navegar con viento y en camiseta es genial”. 

 

Appleton, que ha navegado en la isla en distintas épocas del año, confirmaba esa versatilidad. “He estado en noviembre con brisas ligeras, en febrero vuelve el viento… pero esta es mi primera vez en verano, y la experiencia está siendo fantástica. Estoy aprendiendo cómo influye el paisaje en el comportamiento del viento. Sinceramente, es genial”.  

 

No es casual, por tanto, que las 52 Super Series hayan apostado por Lanzarote para dos pruebas en una misma temporada, una en Marina Rubicón y otra en Puerto Calero. “Va a tener un impacto positivo en el circuito”, señalaba Appleton. “Venir aquí es una garantía, porque más o menos sabes qué esperar”. 

 

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Pocos regatistas pueden interpretar estas aguas con la perspectiva de Loïck Peyron, táctico del Paprec y una de las grandes leyendas de la navegación oceánica. Su vínculo con Canarias se remonta a 1979, cuando, con 19 años, disputó la Mini Transat. Aquella travesía en un barco de seis metros y medio, con sextante y sin GPS, terminó de madrugada contra una playa que después supo que se llamaba Papagayo.  

 

“Me quedé dormido, y al despertar, estaba bajo un acantilado, con el barco escorado; había encallado en un metro y medio de agua. Estuve a punto de hundirme. Bajé las cosas, me refugié en una cueva durante unas horas y, por la mañana, vi a un pescador y le pedí ayuda”, recuerda Peyron. 

 

Décadas más tarde, tras pasar por estas aguas en la Vendée Globe y en muchas otras regatas, su lectura del lugar no ha cambiado: “Es como un paraíso para el viento, no muy lejos del infierno, ¡que es precisamente la definición de paraíso!”.  

 

Su análisis aporta además una clave técnica relevante. Aunque los TP52 nacieron y evolucionaron en escenarios de viento más ligero, es en condiciones como las de Lanzarote donde alcanzan su máximo potencial. “Por suerte tenemos la oportunidad de navegarlos con viento. Para mí es la mejor regata que hemos tenido nunca; es el extremo superior en el que puedes regatear” 

 

El balance institucional no hizo más que confirmar lo que la flota ya había comprobado en el agua. Agustín Zulueta, CEO de las 52 Super Series, lo resumía así: “Las Islas Canarias son uno de los mejores lugares para navegar, uno de los mejores campos de regata. Tienen unas condiciones difíciles de replicar en otra sede”.