Canarias es un referente del deporte de alto nivel

Luis León Sánchez Gil

Veinte temporadas como profesional del ciclismo avalan a Luis León Sánchez Gil (Mula, Murcia, 1983) como uno de los nombres más reconocibles del pelotón español de las últimas dos décadas. Con una trayectoria marcada por su astucia en las escapadas, su potencia en las clásicas y su regularidad en pruebas por etapas, el murciano construyó un palmarés sólido en la élite internacional, destacando sus cuatro victorias de etapa en el Tour de Francia y triunfos en carreras de prestigio como la París-Niza o la Clásica de San Sebastián.

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Vuelta ciclista al Teide
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Ciclismo en el Teide
Ciclismo en el Teide
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Tras su retirada del profesionalismo en 2023, ha vuelto al archipiélago para participar —y ganar— la Vuelta Ciclista Isla de Tenerife - Vuelta al Teide 2026. Como no hay dos sin tres, el ciclista murciano anhela volver para descubrir los pocos rincones que le quedan pendientes. Y es que lo tiene claro: donde haya un paisaje canario y unas buenas papas arrugadas, que se quite el resto

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Teide, Tenerife.
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Esta última victoria en la Vuelta al Teide 2026 no es casualidad, sino el reflejo de un idilio que viene de largo y que evoca una época de máxima exigencia para el ciclista murciano. Durante sus veinte temporadas en la élite, las carreteras que ascienden al coloso tinerfeño y las estancias concentrado en el Parador de Las Cañadas del Teide fueron el auténtico cuartel de invierno donde él y los mejores equipos del UCI WorldTour afinaban su puesta a punto para los grandes objetivos del calendario mundial, como el Tour de Francia.

Sin embargo, regresar en 2026 para ponerse un dorsal en la Vuelta al Teide ha tenido un significado completamente diferente, al brindarle la oportunidad de enfrentarse a este gigante desde una perspectiva renovada, constatando que la pasión por el pedal y la atracción competitiva por las Islas siguen intactas en su nueva etapa vital. Esta estrecha relación con el entorno tinerfeño desvela, además, el porqué de una creciente tendencia global por la que el archipiélago se está convirtiendo en el gran epicentro de la pretemporada internacional.

Para una figura de la experiencia de Luisle, los beneficios de las Islas Canarias como escenario de entrenamiento están claros: un clima privilegiado que permite a los equipos seguir preparándose en invierno, condiciones orográficas excepcionales para el entrenamiento en altura y una infraestructura hotelera perfectamente adaptada a las necesidades del ciclista mediante espacios de puesta a punto, talleres y servicios específicos. 

 

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Precisamente, esa vida dedicada a la alta competición es la que le ha permitido trazar un mapa de recuerdos que hoy abarca casi la totalidad del territorio, restándole únicamente El Hierro por descubrir. Tras años de visitas rigurosas marcadas por los entrenamientos, el murciano asegura que cada una de las islas cuenta con un encanto especial y una personalidad única, celebrando poder disfrutarlas ahora desde una perspectiva puramente turística, con más calma y apreciando los paisajes.

En su memoria quedan grabados los profundos contrastes de la geografía canaria; desde su participación en Lanzarote, que le impresionó por la belleza de sus recorridos sobre coladas volcánicas y su excelente nivel organizativo, hasta Fuerteventura, de la que guarda la inmensidad de unas dunas que emulan la sensación de estar en pleno desierto junto al océano. Por su parte, Gran Canaria le sorprendió gratamente durante una marcha cicloturista gracias a sus exigentes puertos y al profundo respeto que existe hacia el ciclista, mientras que lugares como La Gomera o La Palma han sido los escenarios predilectos para sus vacaciones de descanso.

Esta nueva forma de recorrer las Islas dista mucho de los tiempos en los que cada vatio, cada comida y cada minuto de recuperación estaban medidos al milímetro en su diario de entrenamiento; una exigencia que hoy da paso a la libertad absoluta de levantarse sin prisas, disfrutar de un desayuno tranquilo y salir a explorar el territorio sin la presión del cronómetro. Perderse por las carreteras insulares, descubrir nuevos miradores y detenerse a saborear la gastronomía local representan su manera actual de entender el ciclismo, un disfrute que se potencia gracias a la calidez de la sociedad canaria, su acento cercano y, de manera especial, la ejemplar cultura de respeto hacia el ciclista que impera en el archipiélago. Sentirse seguro, respetado y bienvenido en cada ruta, sumado al placer de terminar la jornada compartiendo unas tradicionales papas arrugadas con mojo o alguno de los exquisitos y variados quesos canarios, es el motivo definitivo por el cual Luisle Sánchez ya planea, con la mente puesta en la desconexión, su próximo regreso a las Islas Canarias.