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Fuerteventura

Ruta en coche por el centro de Fuerteventura

Excursión por el interior de Fuerteventura
Que Fuerteventura no es únicamente sol y playa lo deja claro esta excursión en coche. Desde una de las localidades del sur de más arraigo para los residentes hasta un pueblo cuyo nombre sintetiza los valores de esta ruta (Antigua), el que opte por este itinerario conocerá la rica arquitectura del interior, los museos y rincones que sirven de oasis en un terreno marcadamente desértico. Los pueblos del centro fueron claves en siglos pretéritos como cobijo de los muchos piratas que arrasaban la costa, leyendas e historias que aumentan los atractivos.
Ruta por Tuineje, Pájara, Betancuria y Antigua
Con salida costera desde Gran Tarajal, el coche debe detenerse, de entrada, en Tuineje, ideal para desayunar si no se hizo antes. Más hacia el interior, Pájara tampoco es mala elección para comer, aunque en cualquier parada se disfruta de la carne de cabra y cabrito, referentes culinarios reconocidos por viajeros de Europa desde la conquista por cómo curaban la carne los aborígenes. Pruebas documentales de esto y otras muchas joyas históricas se pueden hallar en Betancuria, antigua capital y referente patrimonial. Lo mismo en Antigua, cuya artesanía y rincones con sombra también resultan imprescindibles.
Altitud máxima
401 m
Ruta km
48,8 km
Tiempo estimado
1 hora
Tipo de camino
Con curvas
Mirador
Localidad
Gran Tarajal

TENERIFE

TENERIFE

GRAN CANARIA

GRAN CANARIA

FUERTEVENTURA

FUERTEVENTURA

LANZAROTE

LANZAROTE

LA GRACIOSA

LA GRACIOSA

LA GOMERA

LA GOMERA

LA PALMA

LA PALMA

EL HIERRO

EL HIERRO
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Gran Tarajal
Título
Gran Tarajal

Localidad perfecta para desayunar antes de una ruta muy patrimonial

Esta ruta parte de la localidad costera de Gran Tarajal, uno de los principales puntos residenciales del municipio de Tuineje. Su céntrica playa de un kilómetro y arena negra, su paseo costero, sus dos puertos, sus múltiples bares y restaurantes, sobre todo en la avenida Paco Hierro, sus numerosos comercios y el sol mañanero la convierten en perfecta para desayunar junto al mar, océano que, a diferencia de otras excursiones propuestas en esta isla, no se volverá a disfrutar con esta ruta. Por si se quiere agotar más tiempo, un pequeño enlace a la derecha a la salida del pueblo permite acceder, en apenas cinco minutos, a la pequeña población de Las Playitas, con su irresistible aire pesquero, su campo de golf cercano y sus bares ideales también para avituallarse antes de comprobar que Fuerteventura no solo es sol, arena y playas infinitas, sino que su interior encierra tesoros dignos de piratas, y no es un juego de palabras, sino pura historia por lo amenazada que siempre estivo la isla por ser tan accesible por mar, dada su planicie tan extendida.

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Tuineje
Título
Tuineje

Coqueto casco de casas blancas con mucha historia de ataques piratas

En la isla más plana de Canarias, lo lógico es que abunden las rectas y eso es lo que ofrece casi continuamente Fuerteventura. Por ello, resulta difícil perderse por cualquier ruta que se organice en esta isla. Para seguir esta del centro, zona muy desértica, patrimonial y con apetitosos atractivos culinarios, basta con subir desde Gran Tarajal, llegar al cruce con la carretera general que baja a la península de Jandía o sube a la capital y, sin embargo, continuar recto por la tercera opción, la que lleva al interior, al casco de Tuineje, pasando antes por núcleos como Toto. Dicho casco está marcado por el blanco de sus casas, las palmeras y su célebre molino de viento en un terreno eminentemente seco y ocre, lo que incrementa el valor de los rincones con sombra y queda reflejado muy bien en una escultura del camello junto a la plaza

Tuineje es el centro administrativo que aglutina poblaciones como Gran Tarajal, Tarajalejo o Tesejerague. Como ocurre con el resto de la isla, su baza económica es la turística, pero el casco y otros núcleos del interior muestran también el peso que tiene la agricultura, sobre todo por el tomate y las forrajeras, y la ganadería. De hecho, y en línea con otras poblaciones del centro, la parada no solo viene bien para desayunar y conocer sus joyas patrimoniales, sino para degustar o adquirir los célebres quesos locales o probar ya la legendaria carne de cabra o cabrito, manjares elogiados desde la conquista por cómo los curaban en sus casas los aborígenes, los llamados majos. En cuanto al agro, se trata del municipio que introdujo los cultivos de regadío en la isla.

En el siglo XVIII, y tras la declaración de guerra entre España e Inglaterra (1739), Tuineje y el resto de poblaciones del centro, lugar donde se refugiaban los nativos por lo accesible de la costa insular, sufrió varios asedios ingleses. A esto siguió los ataques de piratas, que dejaron numerosas leyendas en la isla. Como ejemplo, en 1740, un corsario inglés saquea y destroza la iglesia de Tuineje (parroquia de San Miguel, creada a principios de ese siglo), y lo mismo ocurre unos meses después, pero acaban siendo repelidos. Desde entonces, los mitos y la historia se han mezclado, pero el orgullo insular también ante las apetencias externas

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Pájara
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Pájara

Otro oasis con una iglesia con un gran pórtico y buena gastronomía

Desde la zona céntrica de Tuineje, la carretera sigue en su incursión hacia el interior de la isla. Aunque toma algunas curvas con las que hay que tener cuidado, dado el hábito de la recta, sigue siendo mayoritariamente rectilínea hasta llegar a la siguiente parada recomendada: el casco de Pájara. En un terreno que mantiene su paleta de ocres, Pájara aparece casi como otro oasis en medio del sol y la sed. Si no se ha comido y se tiene hambre, resulta perfecta para disfrutar de la curada carne de cabra o cabrito, sin obviar, de nuevo, los prestigiosos quesos locales.

Entre sus monumentos, destaca la iglesia de Nuestra Señora de Regla, sobre todo por su pórtico. Gracias a esta parroquia, Pájara se desgaja del vecino pueblo de Betancuria en 1711. La avenida de las palmeras, la plaza de la iglesia, las esculturas urbanas en tributo a los molinos, la ganadería y la música, así como la vista de las suaves montañas anexas, los restaurantes y el resguardo del permanente sol son suficientes razones como para no prolongar la parada.

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Betancuria
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Betancuria

Antigua capital con un museo arqueológico de ineludible visita

La vía aumenta las curvas desde Pájara hacia el norte. La ruta atravesará ahora la parte más céntrica de la isla, resguardo en su día de infinidad de piratas. Se multiplican los valles y montañas, aunque se mantiene el ocre característico y las cimas no superan los 600 metros, con la excepción del pico de La Atalaya (762 metros), situado justamente en el municipio destino de la siguiente parada: Betancuria. Antes de llegar, la vía se ve casi huérfana de pueblos y pasa junto al barranco o vega del Rio de Palmas, verde que contrasta con el entorno. Betancuria es la antigua capital de la isla, lo que prueba la relevancia de antaño que tuvo el centro insular ante la amenaza de piratas y de otras potencias marinas europeas, sobre todo la inglesa.

 

Si los pueblos anteriores simulan oasis en medio de la desértica Fuerteventura, donde apenas llueve alguna vez al año, Betancuria parece casi un cuadro idílico de casas blancas, muchas de dos plantas y bastante historia, altas y frondosas palmeras, cañaverales y un barranco con zonas de verde frondoso que le llevan la contraria a las montañas, la arena y el resto del secano. Junto a Antigua, final de la ruta Betancuria es la principal joya patrimonial de Fuerteventura.   La iglesia de Nuestra Señora de La Concepción, parroquia matriz de la isla, destaca en un pueblo que debe su nombre al normando Juan de Bethencourt, quien fundó esta localidad en 1404, al comienzo de la conquista de las Islas Canarias. En 1593 fue arrasada por una invasión berberisca, que destruyó también la catedral de Santa María de Betancuria, reconstruida luego.

Aunque la iglesia, su plaza, calles y rincones sombreados ya merecen una parada larga, el museo arqueológico, etnográfico e histórico de Betencuria requiere mucho más tiempo y atención. Sus documentos sobre el paso de conquistadores, piratas y hasta viajeros que elogian la rica carne local no tienen desperdicio. Además, la fuerza ligazón religiosa del pueblo queda probada por el gran número de ermitas que fue acogiendo en el casco y otras zonas, como la de Santa Catalina, San Salvador, Santas Justa y Rufina, San Diego, San Sebastián o Santa Inés, entre otras. Por supuesto, comer es también una gran elección, pues la carne y el queso, al igual que en otros lugares, son dignos de recomendación.

 

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Antigua
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Antigua

Antigua capital con un museo arqueológico de ineludible visita

La ruta termina en Antigua, pero, antes, la vía lleva a diversos núcleos que también merecen una mención e, incluso, una parada de cierto tiempo. Así, y tras un nuevo tramo de curvas que contrastan con el resto de la isla, se alcanza la ermita de San Diego. Muy cerca, el mirador de Morro Velosa ofrece inmejorables vistas del parque rural y del macizo de Betancuria, aunque, para llegar, hay que tomar un corte enlace a la derecha. La desertización y las suaves formas de la isla se aprecian desde aquí de forma inmejorable.

Tras atravesar o pasar junto a barrancos como el del Convento, del Valle, El Durazno y del Pocillo, entre otros, el vehículo se adentra en los Llanos de la Concepción, donde la carretera gira hacia la derecha y vuelve a dirigirse hacia la parte más central de la isla hasta alcanzar Antigua. Los molinos de viento, que parece que esperan la figura de El Quijote, llaman tanto la atención que se convierten en uno de los principales reclamos de la isla a la hora de usar la cámara de fotos. Algunos son centros artesanales, actividad muy arraigada en este pueblo.  

El resto del casco ofrece monumentos como la iglesia de Nuestra Señora de Antigua, con su imponente cruz de piedra en medio de la plaza. Su planicie y sus áreas verdes, en las que sobresalen las palmeras, los cañaverales y cactus, merecen también pulsar el botón de la cámara, mientras que contemplar los terrenos cultivados en lugar tan árido sólo da pie a reconocer la labor de muchos campesinos temerarios del sol y la sequía. Por lo demás, y si antes no se quiso degustar buena carne o quesos, he aquí otra excelente oportunidad para saborear lo mejor de la cabra y el cabrito, entre otras especies. 

Sostenibilidad
Sostenibilidad
- Nunca dejes residuos de ningún tipo en el entorno, incluidas las colillas. Los restos de comida contribuyen a la proliferación de roedores y gatos asilvestrados que suponen una grave amenaza para la fauna.
- Utiliza las papeleras y, en la medida de lo posible, deposita los residuos previamente separados en su contenedor correspondiente.
- No arrojes al mar objetos ni residuos de ningún tipo.
- Respeta a los animales, no los molestes ni los alimentes. Si ves algún ejemplar herido, puedes avisar en el teléfono de emergencias 112. Tampoco arranques flores o plantas.
- No recojas ni te lleves piedras o cualquier otro elemento del medio natural. Tampoco lo modifiques amontonándolas para realizar las tristemente famosas “torres”.
- En espacios naturales y miradores, no salgas de los senderos ni de los espacios habilitados para tránsito de personas.
- Respeta el patrimonio histórico y cultural del lugar, así como el mobiliario público y los elementos disponibles para los visitantes como los paneles informativos o los telescopios y prismáticos.
- Conduce de manera prudente y responsable.
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