Los manantiales de Taguluche afloran en terrenos de los vecinos del barrio, y pertenecen a la Comunidad de Regantes, que la reparten de forma proporcional en función del tamaño del terreno, según el sistema de dulas, imperante desde tiempo inmemorial. Esta gestión ha permitido el mantenimiento de los campos de cultivo durante siglos, el santo y seña de este fértil valle.