Blog Islas Canarias BLOG OFICIAL DE TURISMO
DE LAS ISLAS CANARIAS
www.holaislascanarias.com
Blog Islas Canarias BLOG OFICIAL DE TURISMO
DE LAS ISLAS CANARIAS
www.holaislascanarias.com

Playas, ¿para qué las quiero?


Destacamos
Mucho más que papagayos en Loro Parque
Redescubriendo las Dunas de Maspalomas en Gran Canaria
Orchilla, el Faro del Fin del Mundo
Isla de Lobos: viaje dentro de un viaje
La Gomera en un fin de semana con peques
Lanzarote: isla de los colores, isla de contrastes
Las Cabocas: el agua siempre gana
La vieja en las Islas Canarias
El Médano, en Tenerife: cuna del deporte acuático
Agaete, mucho más que uno de los pueblos más divertidos de España
“Imprescindibles olvidados” en las guías turísticas de El Hierro
El Cotillo y el peor surfista de la historia
Parque Nacional de Garajonay: despierta tus sentidos
Puente de las Bolas, la historia escrita en piedra
Los Indianos y el barniz de la felicidad
Un día recorriendo el Valle de Güímar con peques
La magia de una puesta de sol en el Roque Nublo
El Hierro a bocados
Fuerteventura y sus playas
La Geria Wine Run, maridaje perfecto entre vino y deporte
Siguiendo las chácaras y tambores de Chipude
Roque de los Muchachos, el infinito hecho cuento
Garachico, un viaje en el tiempo
Un día completo en Mesa y López
Camino de Jinama: sobre los pasos de la historia de El Hierro
Fuerteventura en (es) Música
Cinco lugares que ver en Lanzarote con peques
La Gomera, la isla tranquila
5 motivos por los que visitar Fuerteventura con peques
Playas, ¿para qué las quiero?
El Charco del Palo, desnudos en las cristalinas aguas del Atlántico
Un paseo (y una boda) por Santa Cruz de La Palma
Descubriendo la ruta norte de La Gomera
Playa de Las Canteras: calidad de vida
Echentive: el pacto entre fuego y agua
Descubriendo el Drago Milenario con peques
Una excursión entre islas
El Hierro: vinos Edición Limitada
Betancuria, el tiempo detenido
Viajamos a La Palma con nuestra peque, ¿nos acompañas?
Parque Nacional de Timanfaya: bienvenido al origen
Volveremos a Alojera, en La Gomera
La Laguna en un día
Barranco de Guayadeque, respirando sensaciones
Castillos de Lanzarote: historias de piratas, corsarios y conquistadores
Respirando olor a café del Valle de Agaete
Dunas de Corralejo, un encuentro con los cuatro elementos
Las Tricias, el jardín de los dragos de La Palma
Punta Mujeres, un pequeño pueblo costero de Lanzarote
Conquistando volcanes, subir hasta el pico del Teide
Mirador de Abrante en La Gomera, una ventana al Atlántico
5 espacios naturales únicos en Tenerife
Ruta de brunch por Las Palmas de Gran Canaria, ¿te apuntas?
Un paseo de ron, historia y plátanos en La Palma
Caldera Blanca en Lanzarote, un paseo entre lava
Seima: un secreto por descubrir en La Gomera
5 curiosidades sobre Fuerteventura que no podrás perderte
Volcanes de Fuencaliente, senderismo entre la lava
5 motivos para enamorarte de El Hierro
Escapada para dos, sorprendente Hermigua en La Gomera
La Orotava, en Tenerife, ruta por la villa histórica
Ruta arqueológica por Gran Canaria, una forma diferente de entender la isla
De vinos por Fuencaliente de La Palma
La antigua capital de Lanzarote, la Villa de Teguise
Senderos de agua y "miel" en La Gomera
5 lugares de El Hierro casi desconocidos
Fuerteventura rural, entre palmeras y montañas
Viaje galáctico al techo de La Palma
Observatorio de Temisas, un paseo por el cielo canario
El Hierro, ruta de la cumbre a la costa
La Gomera infinita: del cielo a la marea
El Cotillo, las calas mágicas de Fuerteventura
Misterio y traición en el Valle del Riachuelo
5 fotografías de El Hierro con las que triunfarás en tus redes sociales
Tenerife por tierra, mar y aire: 3 experiencias inolvidables
Las Palmas de Gran Canaria a pedales
Palmas, budas y otros tesoros de La Gomera
Famara, en Lanzarote, el hogar del viento
La naturaleza virgen de Cofete y su misteriosa villa Winter
Qué hacer en El Hierro durante un fin de semana
Caldera de Taburiente, senderismo al corazón de La Palma
Las otras “playas” de Tenerife
Un día visitando los museos de Las Palmas de Gran Canaria
Tres propuestas para visitar San Sebastián de La Gomera
Parque Natural de Jandía, planeta perdido en Fuerteventura
10 razones para enamorarte del Charco de San Ginés, en Lanzarote
No te puedes ir de El Hierro sin…
Ruta por el corazón de Gran Canaria
La ruta del plátano en Tenerife
La leyenda de LagOmar en Lanzarote
Roque de los Muchachos, tocando el cielo palmero
La península de Jandía, la Fuerteventura más salvaje
En las entrañas del volcán de San Juan en La Palma
Lo mejor de La Gomera en un día
5 razones por las que visitar Lanzarote
Gran Canaria de interior. Paisajes llenos de historia
Paseando por uno de los mejores jardines botánicos de Canarias
Las 5 claves del “Acro Paraíso” herreño
Montaña sagrada de Tindaya, un lugar mágico en Fuerteventura
Playas de Lanzarote en invierno
Rambla de Castro: vergel norteño en Tenerife
10 curiosidades sobre el mirador de La Peña, en El Hierro
El Porís de Tijarafe: una terraza oculta sobre el Atlántico
Visitando los museos de Fuerteventura
Sabores de La Gomera, un recorrido gastronómico
Una ruta en bicicleta por La Graciosa
Maspalomas, en Gran Canaria, paisaje mágico y ocio inagotable
Paseo por Anaga, caminos con historia en Tenerife
De cero a mil en cinco kilómetros en El Hierro
Sinfonía de café y jardines en Los Llanos de Aridane
Cuatro platos imprescindibles si visitas Fuerteventura
La Gomera: isla de fiestas y tradiciones
Running en Lanzarote
Fataga y Las Tirajanas, en Gran Canaria, un paisaje de película
Historias, mitos y leyendas de los parques y jardines de Tenerife
10 razones para viajar a El Hierro
Echentive, la playa que surgió del calor
www.holaislascanarias.com
anterior artículo
04 Oct 2016

Les voy a proponer algo: cierren los ojos y piensen en un lugar paradisiaco para darse un baño… ¿qué se les viene a la cabeza? Seguramente un porcentaje muy alto de ustedes ha visto la imagen de una playa de arena blanca y aguas cristalinas. Pues bien, yo hoy voy a romper el mito y, desde El Hierro, me atrevo a gritar a los cuatro vientos “Playas, ¿para qué las quiero?”

No, no me he vuelto loca. Les voy a invitar a un paseo de dos kilómetros en los que nos bañaremos tres veces en lugares muy diferentes con dos cosas en común: todos son enclaves naturales y ninguno de ellos tiene arena. ¿Me acompañan?

Hoy elijo salir de Las Puntas, un rincón muy especial en la isla, ya que es justo aquí donde se levanta el Hotel Puntagrande, más conocido como “el hotel más pequeño del mundo”. Es un antiguo almacén reconvertido en hotel de dos estrellas y cuatro habitaciones. Es altamente recomendable entrar en el bar y ver las fotos del antes y el después, la decoración con placas de barco y un antiguo traje de buzo con escafandra incluida, y sentarse a tomar algo en la terraza o a comer en el interior. Pero esta vez lo paso de largo, que el propósito es darme un baño. Así, a los pocos metros, encuentro el cartel de “El Río”, y bajo la escalera, ya que es aquí, justo aquí, donde toca el primer chapuzón.

Cartel El río con hotel Punta Grande detrás

Piscinas y charcos naturales

El Río es un charco naturalen el que más de un herreño cuenta haber aprendido a nadar cuando aún no se habían adaptado las piscinas naturales de las que podemos disfrutar hoy en día a lo largo de la costa herreña. Es uno de esos lugares que ha visto a varias generaciones dar “sus primeras brazadas”.

Tras el baño y un ratito de sol, me calzo de nuevo las botas y salgo en dirección a La Maceta. Amantes de la geología, prepárense que el paisaje que me espera bien merece la pena: iré bordeando la costa de lavas cordadas y otras formaciones geológicas salpicadas de verodes, lechugas de mar de un verde casi artificial y diferentes flores que se atreven a nacer en este suelo que parece sacado de la superficie lunar. Advierto: que no piense nadie que la lava es negra.

Roques en las piscinas de La Maceta

Los paisajes volcánicos ofrecen colores muy diferentes, gamas de negros, amarillos y ocres, rojizos… veremos una gran variedad de colores. El broche de oro de la geología de este lugar llegará en Punta Zamora, donde dejaré atrás una increíble formación de disyunción columnar, sí, justo, algo que nos recordará mucho a un gran órgano esculpido en roca. ¿Quién sabe? Quizás bajo el agua alguna sirena, o el propio Neptuno, lo hacen sonar para deleite de los habitantes submarinos…

Piscinas de La Maceta desde arriba

 Y con el soniquete de la música del océano llego a las Piscinas de La Maceta, en las que no puedo resistirme a unos largos. Es un sitio perfecto también para quien viaja con niños, ya que hay tres piscinas, dos de ellas perfectas para los más pequeños. Les aseguro que a más de uno he visto pasarse la tarde viendo pequeños peces y cogiendo burgados y mini cangrejos (que aquí llaman arañas) que pasan a cubos de plástico para devolverlos nuevamente al mar a última hora, antes de irse a casa.

La Maceta

Aunque yo había comido para salir de casa, les cuento que aquí encontraremos a  Carmensa con sus platos de “chiringuito de playa” en la parte derecha del aparcamiento mirando al mar (sugerencia: no se pierdan el peto hervido en mojo). A la izquierda está el restaurante de La Maceta, que ahora mismo está cerrado, pero se rumorea que pronto volverá a abrir, así que ya les contaré… Y no terminan aquí las opciones, y es que tenemos la posibilidad de preparar un asadero (barbacoa), ya que hay fogones para utilizar, como en muchas otras zonas de baño de la costa herreña. Eso sí, les recomiendo abstenerse en pleno mes de agosto, o madruguen para coger sitio, porque suelen estar siempre llenos.

La verdad es que La Maceta es un lugar realmente cómodo, ya que también cuenta con servicios públicos y con ducha de agua dulce, para quien no quiera llevarse el salitre a casa, aunque les confieso que yo, personalmente, prefiero irme “ensalitrada”, siempre me ha gustado esa sensación de llevarme “un resto” del océano conmigo :-)

Piscinas de La Maceta

Y ya, después del segundo baño y haberme secado al sol, continúo camino hacia Los Sargos. Para llegar a la zona de baño hay que descender por un camino marcado, pero no se asusten que no es mucho y les aseguro que merece la pena. Eso sí, si pueden elijan las horas de la marea baja, ya que es realmente espectacular la piscina que se forma. El agua, igual que en el resto de la costa, es realmente cristalina. Es una de las cosas que más me sorprendió cuando llegué a El Hierro por primera vez hace la friolera de 16 años. Eso y la forma perfecta en la que la lava dibuja la costa, y es que parece estar viendo la silueta de un mapa en 3D.

Panorámica de Los Sargos

Este último baño “me sabe a gloria”. No me encuentro con mucha gente, en realidad sólo una pareja con un niño de unos dos años que aprovecha los charcos que ha dejado la marea alta. Aquí sí, aquí que ya es el final del camino de hoy, después del baño, saco un libro y disfruto del momento. El sol ya está más bajo, pero aún calienta para secarme y leer un rato escuchando el mar. ¿Se les ocurre mejor final para este sábado?

Lo sé, lo sé, aún no se ha acabado el día, aún me queda volver hasta Las Puntas a por el coche, y por supuesto disfrutar del tremendo atardecer desde este lado de la isla, desde donde veré prácticamente los últimos rayos de sol del suroeste de la vieja Europa

Baño en Los Sargos

 

 

 

 

Deja tu comentario

comentarios

Destacamos
Mucho más que papagayos en Loro Parque
Redescubriendo las Dunas de Maspalomas en Gran Canaria
Orchilla, el Faro del Fin del Mundo
Isla de Lobos: viaje dentro de un viaje
La Gomera en un fin de semana con peques
Lanzarote: isla de los colores, isla de contrastes
Las Cabocas: el agua siempre gana
La vieja en las Islas Canarias
El Médano, en Tenerife: cuna del deporte acuático
Agaete, mucho más que uno de los pueblos más divertidos de España
“Imprescindibles olvidados” en las guías turísticas de El Hierro
El Cotillo y el peor surfista de la historia
Parque Nacional de Garajonay: despierta tus sentidos
Puente de las Bolas, la historia escrita en piedra
Los Indianos y el barniz de la felicidad
Un día recorriendo el Valle de Güímar con peques
La magia de una puesta de sol en el Roque Nublo
El Hierro a bocados
Fuerteventura y sus playas
La Geria Wine Run, maridaje perfecto entre vino y deporte
Siguiendo las chácaras y tambores de Chipude
Roque de los Muchachos, el infinito hecho cuento
Garachico, un viaje en el tiempo
Un día completo en Mesa y López
Camino de Jinama: sobre los pasos de la historia de El Hierro
Fuerteventura en (es) Música
Cinco lugares que ver en Lanzarote con peques
La Gomera, la isla tranquila
5 motivos por los que visitar Fuerteventura con peques
Playas, ¿para qué las quiero?
El Charco del Palo, desnudos en las cristalinas aguas del Atlántico
Un paseo (y una boda) por Santa Cruz de La Palma
Descubriendo la ruta norte de La Gomera
Playa de Las Canteras: calidad de vida
Echentive: el pacto entre fuego y agua
Descubriendo el Drago Milenario con peques
Una excursión entre islas
El Hierro: vinos Edición Limitada
Betancuria, el tiempo detenido
Viajamos a La Palma con nuestra peque, ¿nos acompañas?
Parque Nacional de Timanfaya: bienvenido al origen
Volveremos a Alojera, en La Gomera
La Laguna en un día
Barranco de Guayadeque, respirando sensaciones
Castillos de Lanzarote: historias de piratas, corsarios y conquistadores
Respirando olor a café del Valle de Agaete
Dunas de Corralejo, un encuentro con los cuatro elementos
Las Tricias, el jardín de los dragos de La Palma
Punta Mujeres, un pequeño pueblo costero de Lanzarote
Conquistando volcanes, subir hasta el pico del Teide
Mirador de Abrante en La Gomera, una ventana al Atlántico
5 espacios naturales únicos en Tenerife
Ruta de brunch por Las Palmas de Gran Canaria, ¿te apuntas?
Un paseo de ron, historia y plátanos en La Palma
Caldera Blanca en Lanzarote, un paseo entre lava
Seima: un secreto por descubrir en La Gomera
5 curiosidades sobre Fuerteventura que no podrás perderte
Volcanes de Fuencaliente, senderismo entre la lava
5 motivos para enamorarte de El Hierro
Escapada para dos, sorprendente Hermigua en La Gomera
La Orotava, en Tenerife, ruta por la villa histórica
Ruta arqueológica por Gran Canaria, una forma diferente de entender la isla
De vinos por Fuencaliente de La Palma
La antigua capital de Lanzarote, la Villa de Teguise
Senderos de agua y "miel" en La Gomera
5 lugares de El Hierro casi desconocidos
Fuerteventura rural, entre palmeras y montañas
Viaje galáctico al techo de La Palma
Observatorio de Temisas, un paseo por el cielo canario
El Hierro, ruta de la cumbre a la costa
La Gomera infinita: del cielo a la marea
El Cotillo, las calas mágicas de Fuerteventura
Misterio y traición en el Valle del Riachuelo
5 fotografías de El Hierro con las que triunfarás en tus redes sociales
Tenerife por tierra, mar y aire: 3 experiencias inolvidables
Las Palmas de Gran Canaria a pedales
Palmas, budas y otros tesoros de La Gomera
Famara, en Lanzarote, el hogar del viento
La naturaleza virgen de Cofete y su misteriosa villa Winter
Qué hacer en El Hierro durante un fin de semana
Caldera de Taburiente, senderismo al corazón de La Palma
Las otras “playas” de Tenerife
Un día visitando los museos de Las Palmas de Gran Canaria
Tres propuestas para visitar San Sebastián de La Gomera
Parque Natural de Jandía, planeta perdido en Fuerteventura
10 razones para enamorarte del Charco de San Ginés, en Lanzarote
No te puedes ir de El Hierro sin…
Ruta por el corazón de Gran Canaria
La ruta del plátano en Tenerife
La leyenda de LagOmar en Lanzarote
Roque de los Muchachos, tocando el cielo palmero
La península de Jandía, la Fuerteventura más salvaje
En las entrañas del volcán de San Juan en La Palma
Lo mejor de La Gomera en un día
5 razones por las que visitar Lanzarote
Gran Canaria de interior. Paisajes llenos de historia
Paseando por uno de los mejores jardines botánicos de Canarias
Las 5 claves del “Acro Paraíso” herreño
Montaña sagrada de Tindaya, un lugar mágico en Fuerteventura
Playas de Lanzarote en invierno
Rambla de Castro: vergel norteño en Tenerife
10 curiosidades sobre el mirador de La Peña, en El Hierro
El Porís de Tijarafe: una terraza oculta sobre el Atlántico
Visitando los museos de Fuerteventura
Sabores de La Gomera, un recorrido gastronómico
Una ruta en bicicleta por La Graciosa
Maspalomas, en Gran Canaria, paisaje mágico y ocio inagotable
Paseo por Anaga, caminos con historia en Tenerife
De cero a mil en cinco kilómetros en El Hierro
Sinfonía de café y jardines en Los Llanos de Aridane
Cuatro platos imprescindibles si visitas Fuerteventura
La Gomera: isla de fiestas y tradiciones
Running en Lanzarote
Fataga y Las Tirajanas, en Gran Canaria, un paisaje de película
Historias, mitos y leyendas de los parques y jardines de Tenerife
10 razones para viajar a El Hierro
Echentive, la playa que surgió del calor
www.holaislascanarias.com