Anders Mol y Christian Sørum llevan años marcando el ritmo del vóley playa internacional. Campeones olímpicos, del mundo y una de las parejas más dominantes del circuito, los noruegos han construido su éxito sobre una combinación de talento y muchas horas de entrenamiento. En una disciplina que durante años dominaron Estados Unidos y Brasil, el auge de las parejas europeas también se explica por lugares como las Islas Canarias, donde en invierno se entrena sin pausa.
En el vóley playa hay parejas que compiten juntas. Y luego hay parejas que marcan una época. Anders Mol y Christian Sørum pertenecen a ese segundo grupo.
Comenzaron a jugar juntos en 2016, cuando fueron emparejados para disputar el Campeonato de Europa sub-22. Lo que empezó como una prueba terminó convirtiéndose en una de las asociaciones más exitosas del vóley playa moderno. “Después de ese torneo nos dimos cuenta de que todo funcionaba muy bien entre nosotros”, explica Mol.
Desde entonces, la progresión fue meteórica. En pocos años pasaron de ser una de las parejas jóvenes del panorama europeo a dominar el escenario internacional. El oro olímpico en Tokio confirmó una trayectoria que ya incluía éxitos mundiales y múltiples victorias en el circuito profesional. Y es que su combinación sobre la arena es una de las claves de su rendimiento: Mol domina la red con uno de los bloqueos más temidos del vóley playa mundial, mientras Sørum cubre la pista con una capacidad defensiva muy táctica que le ha convertido en uno de los mejores especialistas.
Pero incluso después de años en lo más alto, su mentalidad no cambia. “Nunca estamos completamente satisfechos. Siempre sabemos que hay margen para mejorar”, explica la dupla.
El escenario que ha cambiado el ranking
Durante décadas, el vóley playa internacional estuvo dominado por Estados Unidos y Brasil. Pero en las últimas temporadas el equilibrio de fuerzas ha cambiado. Hoy, el ranking mundial refleja una presencia cada vez mayor de parejas europeas en las primeras posiciones. Y una de las razones está en cómo se prepara la temporada. “Ahora venimos aquí, al archipiélago, y podemos entrenar todo el año en condiciones perfectas. Antes dominaban Estados Unidos y Brasil pero si miras ahora el ranking mundial, los equipos europeos están por delante”, explica la pareja.
Y es que las Islas Canarias se han convertido en uno de los lugares clave para esa preparación. Cuando llega el invierno europeo, muchas de las mejores parejas del circuito se concentran en el archipiélago para seguir entrenando en condiciones reales de competición. “Todos los equipos europeos vienen a las Islas Canarias para entrenar durante el invierno”, afirma Sørum.
Un laboratorio de alto nivel
En un deporte donde la coordinación entre los dos jugadores es decisiva, la continuidad del entrenamiento marca la diferencia. Cada sesión sirve para ajustar movimientos, mejorar la comunicación sobre la arena y perfeccionar la estrategia.
En las Islas Canarias esa continuidad es posible. “Aquí tenemos viento, sol y un clima muy estable”, explican. “Eso es muy importante porque sabemos que podremos entrenar cada día durante dos o tres semanas.”
Además, el archipiélago ofrece infraestructura preparada para acoger a equipos internacionales. “Aquí alrededor hay instalaciones de primer nivel y, además, para nosotros es muy especial poder volar solo cinco horas y llegar a un lugar así”, afirma Anders Mol.
Donde se construye el dominio
Antes de que empiece el calendario internacional, muchas de las horas decisivas del trabajo de Mol y Sørum transcurren lejos de los torneos. Son semanas de entrenamiento, repetición y ajustes que terminan reflejándose después en las grandes competiciones.
Las Islas Canarias forman parte de ese proceso. “Se han convertido en algo así como una segunda casa para nosotros”, aseguran.
En el archipiélago preparan el inicio de cada temporada y entrenan junto a algunas de las mejores parejas del circuito internacional. Un entorno perfect