Iván Raña Fuentes (Ordes, A Coruña, 10/6/1979) es uno de los grandes pioneros del triatlón español. Campeón del mundo en 2002, medallista europeo en varias ocasiones y tres veces olímpico, fue de los primeros en abrir camino para que España se consolidara como potencia en este deporte. Su estilo combativo y su carácter cercano le ganaron un lugar en la élite… y también en el corazón de muchos aficionados.
Pero más allá de Galicia y de los grandes circuitos internacionales, Raña encontró un lugar especial: Canarias. En el año 1997, llegó, junto a la selección española de triatlón a Lanzarote; y ahí empezó un idilio con el Archipiélago. En las Islas Canarias dio con lo que todo triatleta sueña: clima perfecto durante todo el año, carreteras tranquilas y un entorno natural que invita al esfuerzo. Lo que comenzó como un destino estratégico se transformó en una relación que se ha fortalecido hasta llegar a nuestros días.
Con el tiempo, Iván no solo entrenó en las islas: también se convirtió en padrino de pruebas locales, participó en competiciones como el Ocean Lava Lanzarote o la Anfi Mogán Swim Run, y repitió en múltiples ocasiones que en Canarias “se respira deporte”. Él mismo bromea con ser “medio conejero”, adoptando a Lanzarote como segunda casa.
Hoy, cuando se habla de triatlón en España, el nombre de Iván Raña aparece inevitablemente unido al de Canarias: un enclave que le ofreció refugio, inspiración y la posibilidad de seguir viviendo su pasión al más alto nivel.
¿Cómo empieza tu vínculo con el deporte? Digamos que el triatlón no es la primera disciplina hacia la que mira un niño.
Como cualquier chaval de aquella edad, estaba en la calle todo el día. El ejercicio genera vitalidad e hizo que fuera adentrándome en todos los deportes -fútbol, baloncesto, atletismo, taekwondo, etc.-. Me apunté al Club de Natación de Santiago (de Compostela); con 8 o 9 años ya iba dos o tres veces en semana con mi hermana. Así hasta ganar el Campeonato Gallego de Natación, gesta que me posibilitó conocer, con 12 años, a César Varela, el entrenador que más me influyó a nivel deportivo, y es que él fue el que me propuso un proyecto a largo plazo cuya meta era llegar a las Olimpiadas.
Me acuerdo de viajar en un 127, dormir en tiendas de campaña antes de las carreras... para mí eso era lo más grande aunque pareciera algo loco. Ahí aprendí la importancia de cuidarse, aunque no te apetezca, hay que hacerlo, sobre todo en esa edad, donde eres muy vulnerable a tu entorno. Aprendí a disfrutar de la soledad y de los planes de entrenamiento. Cuando ganas el Mundial, miras nueve años atrás y ves que poca gente confiaba; eso te da una fuerza brutal para continuar.
Cuando tú tienes ilusión por algo y 'te tiras en plancha', aparece gente que apuesta por ti. Conocer a alguien que te hable de profesionalidad y que te prepare para lo bueno y lo no tan bueno, es lo que te hace confiar en que es posible. Es cierto que hay momentos duros y para los que es difícil estar preparado, como dejar de ser un chico anónimo; no serlo y que la gente me empezara a reconocer, me rompió un poco.
Galicia y Canarias, tienen un punto de unión, pero a la par son muy diferentes. ¿En qué medida cambia tu concepción de Canarias antes y después de conocer las Islas?
Cambia tremendamente. La idea era paradisíaca antes de venir en el 97. Cuando llegué a Lanzarote e iba de camino a La Santa a concentrarme con la selección española, me dije a mí mismo "esto es como Marte"; me atrapó, me dejó en 'shock'. Cuando echo la vista atrás, me doy cuenta que llevo casi 30 años yendo a Lanzarote; me quedé enamorado de la Isla y de su gente. He de decir que eso me ha pasado con el resto de islas. La Palma también me sedujo, de hecho la primera vez que viajé a Canarias en 'modo vacaciones' fue a La Palma.
Canarias como destino turístico pero también como edén para la preparación de deportistas profesionales, máxime en épocas invernales.
Canarias es el lugar perfecto para prepararse y para reconectar; al margen de poder entrenar en unas condiciones idílicas, puedes disfrutar de su clima, mar, naturaleza; es un paraíso. Desde el 97, empecé a venir al menos, dos veces al año, e incluso, llegué a pasar cuatro meses seguidos aquí (habla desde Canarias). A partir de 2012, empecé a pasar más tiempo en el Archipiélago, me considero medio conejero.
También eres habitual en pruebas en Canarias. Además de haber crecido en número, parece haberse incrementado la calidad de los eventos.
Me he dado cuenta de que, por mucho que pasen los años, no bajan el nivel. Al que le guste el deporte, está entretenido todo el año. Tienes todas las disciplinas representadas
Vamos ahora con una serie de preguntas cortas:
Tres lugares para no perderse en las Islas.
- En Lanzarote, el atardecer en Famara y la arquitectura de César Manrique.
- En La Palma, los Nacientes de Marcos y Cordero.
- En Gran Canaria, los pinares, el contraste ahí es tremendo.
- Tenerife, con su naturaleza y el 'padre' Teide.
Un plato típico de aquí.
No me puedo quedar con uno, así que te digo algunos: queso asado con mojo, las papas arrugadas, carne de cabra, puchero, la manera de preparar el pescado, todo lo del huerto... es increíble. El listón está muy alto.
Una frase que defina a Canarias en el mundo del deporte.
Canarias es el lugar en el que el reloj se detiene y te prepara para ir más rápido.