Islas Canarias, el segundo hogar de Ellie Aldridge, campeona olímpica de Fórmula Kite

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El debut olímpico del kitefoil en París, cuyas competidoras llegaron a alcanzar velocidades de hasta 40 nudos, confirmó la rápida evolución de un deporte que en poco más de una década pasó de clase emergente a disciplina olímpica. “Formar parte de los primeros Juegos Olímpicos de kitesurf, o del debut olímpico de Fórmula Kite, fue increíble”, explica Aldridge. “Fue un privilegio representar a todo este deporte. Es algo que llevábamos mucho tiempo esperando. Y ganar fue simplemente espectacular.” 

 

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De Poole al oro olímpico 

Nacida en Poole, en la costa sur de Inglaterra, Aldridge creció cerca del mar y comenzó a navegar desde pequeña. Orientó su carrera hacia la vela de alto rendimiento y, a partir de 2018, se centró en el kitefoil, justo cuando esta disciplina empezaba a consolidarse dentro del programa olímpico. 

 

Su progresión fue rápida. En 2023 se proclamó campeona de Europa de Fórmula Kite y ese mismo año se colgó la medalla de plata en el Campeonato del Mundo, confirmándose como una de las grandes figuras internacionales.  

 

Tras el oro olímpico de 2024, llegó la America’s Cup. Aldridge forma parte del equipo británico Athena Pathway, con el que participó en la Women’s America’s Cup del 2024 y con el que prepara la siguiente edición de la histórica competición. Además, también es parte del equipo Emirates GBR de SailGP, una de las competiciones más rápidas y tecnológicas de la vela actual. 

 

Pero detrás de todos estos logros hay un factor determinante: la necesidad de acumular horas en el agua y de poder entrenar al máximo nivel. Y es aquí donde las Islas Canarias juegan un papel fundamental.  

 

El archipiélago se ha consolidado como uno de los grandes escenarios internacionales para los deportes de viento. Sus condiciones únicas atraen cada año a atletas de élite de todo el mundo. También a Aldridge, que descubrió las islas en 2020 y desde entonces las ha convertido en una de sus bases habituales de entrenamiento. 

 

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Un escenario clave  

Durante buena parte del invierno europeo, regatistas internacionales se trasladan al archipiélago para continuar su preparación. Aquí encuentran un entorno que permite entrenar con regularidad y compartir sesiones con los mejores del circuito. 

 

Aldridge lo explica con claridad: “Las Islas Canarias son un lugar fantástico, especialmente para entrenar en invierno. Podemos venir aquí a entrenar, tener las mejores condiciones y además estar junto a nuestras mayores rivales.” 

 

Ese entorno competitivo es una de las razones por las que muchos deportistas regresan cada temporada. Entrenar en el mismo spot que otros atletas permite comparar rendimiento y elevar el nivel. 

 

A ello se suma la estabilidad del clima, que posibilita navegar con mucha más continuidad. “No encuentras los mismos sistemas meteorológicos ni el mismo clima en el resto de Europa”, comenta Aldridge. 

 

Además, la cercanía con el continente convierte al archipiélago en un destino especialmente práctico para los deportistas europeos. “Para nosotros, sin tener que viajar muy lejos, tenemos el mejor clima: condiciones cálidas, sol y buen viento cada día.” 

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Un entorno que inspira 

En muchas playas del archipiélago es fácil ver las cometas deslizarse a gran velocidad, impulsadas por el viento. Un espectáculo que no pasa desapercibido para nadie. “La gente en la playa nos ve entrenar y seguramente piensa: ‘me encantaría probarlo’”, comenta Aldridge. 

 

Quizá por eso, cuando se le pide describir las Islas Canarias en tres palabras, Ellie lo tiene claro: “Idílicas, relajantes y acogedoras.” Un destino que, para muchos, se ha convertido en algo más que un lugar de entrenamiento: un escenario donde el viento, las condiciones del océano y las horas en el agua sí marcan la diferencia.