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El Charco del Palo, desnudos en las cristalinas aguas del Atlántico


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10 Oct 2016

Todos los que hemos experimentado el baño desnudo en las aguas del mar reconocemos que la experiencia deja huella y ganas de volver a repetir. Algunos incluso lo adoptan definitivamente como forma de vida pese a que no suele haber muchos lugares donde disfrutar de esta experiencia natural. Pues bien, en Lanzarote, camino del norte, desviándonos hacia la costa este de la isla, encontramos unos de los pocos lugares donde la presencia del hombre ha favorecido el encuentro con la naturaleza, permitiendo a los visitantes y a los lugareños el contacto con el mar, el sol, el viento, la paz y el silencio de los lugares apartados y donde, además, podemos despojarnos de toda nuestra ropa para sentirnos uno con la naturaleza circundante.

Refrescante baño en el Charco del Palo, Lanzarote

Muchos de los visitantes quedan sorprendidos por lo apartado del lugar y por la tranquilidad del entorno. Los habitantes de la zona son personas apacibles que buscan el contacto con la naturaleza y un modo de vida naturista. Y la naturaleza del lugar les permite disfrutar de un conjunto de piscinas naturales y calas nudistas, un retiro soñado: el contacto directo entre el sol, el mar, los atlánticos alisios y su piel. Y pese a la presión urbanística y alojativa, hasta la fecha, el Charco del Palo conserva su carácter de pueblo pequeño y acogedor muy lejos de las grandes urbanizaciones turísticas.

Atravesando el singular paisaje de Mala, lleno de tuneras en las que prolifera la cochinilla, tiempo atrás una de las más importantes fuentes de ingreso de la isla, podemos desviarnos hacia la costa noreste. Pese a lo bien señalizado que está el acceso, lo desolado del paisaje que tenemos que atravesar hasta llegar al mar invita a pensar que no estamos en el camino correcto y que, simplemente, nos hemos perdido… hasta que alcanzamos a ver un par de abuelos que caminando desnudos parsimoniosamente vuelven a la terraza de su apartamento a seguir tostándose al sol.

Arenas en Charco del Palo, Lanzarote

Ante nuestros ojos aparece de repente una pequeña urbanización vacacional, situada directamente a orillas del mar. Son muchos los que afirman que aquí nació en los años 70 la primera playa naturista "oficial" de las Islas Canarias y, pese a que no hay referencias ni señales algunas relativas al nudismo, lo habitual es encontrarte con los vecinos y visitantes del lugar paseando tranquilamente desnudos, tomando el sol en las terrazas de sus casas o bañándose en los lugares habilitados. Frente a las terrazas de los apartamentos y viviendas del lugar hay un paseo de jable que permite el acceso a la costa con un desnivel de unos diez metros que garantiza una completa privacidad.

Charco del Palo, Lanzarote

La costa del Charco del Palo es de poca altura y compuesta por rocas de lava negra y arenas rubias del fondo marino, lo que da al lugar un contraste paradisiaco inusitado. A lo largo de esta costa abrupta y desolada hay tres hermosos lugares para entregarse desnudo a las refrescantes aguas del Atlántico. Dos de ellos son piscinas naturales que se llenan y vacían al ritmo de las mareas; el otro, una especie de muellito con escalinatas en un peñasco que nos permite la natación en mar abierto. Esta costa salvaje es sencillamente espectacular. La roca volcánica negra, las arenas rubias, el sol y el mar constituyen un paisaje inolvidable: un lugar para el nudismo y el naturismo diferente de lo habitual. Aunque la mar abierta rompe con especial fuerza en la accidentada costa, es posible acceder a aguas calmas en estos tres sitios protegidos sin correr peligro, sobre todo en la llamada "bañera", el lugar predilecto por los vecinos para bañarse y disfrutar del sol, que invita a desprenderse de la ropa, lejos del mundanal ruido, en un entorno salpicado de vegetación silvestre.

Piscina natural en Charco del Palo, Lanzarote

La cautivadora y relajante atmósfera del Charco del Palo sólo se altera ocasionalmente con la furia del mar que abate su costa. No te aventures a lanzarte al mar por cualquiera de sus acantilados: la bravura del Atlántico en esta zona aconseja limitar el chapuzón a los tres espacios de baño citados, lugares que garantizan una experiencia naturista sin riesgos innecesarios.

Alrededor de esos enclaves y piscinas hay unos zocos circulares de piedra natural de aproximadamente un metro y medio de diámetro construidos por los habitantes y por los visitantes del lugar, iguales a los que se emplean en el sur de la isla para proteger las vides de La Geria del acoso constante del viento y con el mismo propósito. Desde allí, protegidos, podremos entregarnos al deleite contemplativo del horizonte del mar, de un azul a veces insolente. Un escenario desértico que esconde un paraíso donde podemos tomar el sol con tranquilidad en estos refugios de piedra y desde donde, de cuando en cuando, podemos acceder al mar para darnos un refrescante chapuzón.

Accesos para el baño en Charco del Palo, Lanzarote

Los habitantes de esta cala norteña de Lanzarote suelen ser jubilados europeos de diferentes nacionalidades que, huyendo del frío, se alojan en este rincón naturista en sus hermosas villas y bungalows a disfrutar de su merecido descanso. La parsimonia resulta la norma. El tiempo pasa, lentamente, sumergidos sus cuerpos en baños de sol y mar… y lectura. ¡Un buen libro que no falte! El Charco del Palo es un lugar incomparable y excepcional para quienes buscan tranquilidad, privacidad y respeto para disfrutar del mar y vivir en armonía con la naturaleza.

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