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20 Feb 2017

Con más de tres millones de visitantes al año, el Parque Nacional del Teide es el mayor atractivo de cuantos existen en la isla de Tenerife. No olvidemos que todo aquel que consigue subir hasta el pico del Teide habrá tenido el honor de pisar el punto más elevado de España y el tercer volcán más alto de la Tierra si medimos desde el lecho marino.

Vista del Teide, Tenerife

Tan importante se presenta que no son pocos los visitantes que se acercan con la idea clara de coronar los 3.718 metros de altitud a los que se encuentra el cráter. Tanto es así que, si bien el acceso hasta los 3.555 metros de altitud es libre, desde hace unos años es necesario un permiso especial para poder ascender los 163 metros restantes, un lugar exclusivo y solo accesible para 200 personas al día. El permiso es gratuito y debe solicitarse con antelación a través de la web de Parques Nacionales.

Así que, aprovechando un fin de semana libre, me decidí a acometer la subida.

Junto a los tajinastes

¿Cómo subir hasta el pico del Teide?

Si la visibilidad es buena, a esta altura se pueden observar todas las Islas Canarias. No obstante, nos han prometido que si ascendemos podremos ver las islas de La Gomera, La Palma, El Hierro y Gran Canaria. Mi deseo es observar algunas de ellas pero todo dependerá de las condiciones climatológicas. Existen dos formas de subir:

1) En teleférico. A pesar de que hoy me he despertado perezosa y deseo subir al pico del Teide de la forma más sencilla y cómoda posible, no me dejo convencer por la gandulería que me incita a montar en el teleférico y ascender el volcán. Me lo pide el cuerpo, pero mi alma reclama algo más activo.

Lo mejor es madrugar, pues estar a las 9 am en la estación inferior te permite acceder a la primera cabina de ascenso. Sobre las 10 de la mañana llegan los buses repletos de visitantes, con lo que se forman unas colas considerables. Una vez dentro de la cabina, y en tan solo 7 minutos, pasas de los 2.546 a los 3.555 metros de altitud, punto en el que se encuentra el final del trayecto.

Teleférico del Teide

Pero no, el día amanece precioso para hacer la caminata desde la base del volcán. Hoy disfrutaré y sufriré un poco más.

2) Ascenso a pie. Es la forma más auténtica de ascender hasta el pico del Teide, pero requiere estar en buena forma física, además de ropa de abrigo, comida y agua suficiente para este sendero. No obstante, me he preparado a conciencia y, de paso, he convencido a mi pareja para que me acompañe.

Llegamos a Montaña Blanca, al sendero donde comienza el ascenso. Aparcamos el coche al inicio del camino, nos calzamos las botas y empezamos animadamente la travesía, pues sabemos que nos espera una jornada de aventura recorriendo espectaculares paisajes.

Montaña Blanca

La primera parte de la caminata es llana y más o menos suave. Una ligera brisa nos acompaña entre coladas volcánicas, en un paisaje que parece sacado de una película de ciencia ficción. Si algún día el ser humano llega a Marte, seguramente alguien dirá que es muy parecido a los senderos que, como este, recorren el Parque Nacional del Teide.

De repente, a lo lejos, veo unos puntos que se van haciendo cada vez más grandes según avanzo. Es imposible que sean personas. Paso a paso y metro a metro tengo cada vez más claro que vamos a llegar a los famosos “Huevos del Teide”, unas enormes bolas de acreción, material volcánico expulsado por el volcán en su última erupción que, en el descenso por la ladera, adquirieron una curiosa forma redondeada. Es impresionante ver cómo el sendero serpentea junto a estas formaciones.

Huevos del Teide

Reemprendemos la marcha. Aún nos queda bastante trecho por andar pues no hemos llegado a las faldas del volcán del Teide, así que continuamos para enlazar con el sendero de La Rambleta. Durante todo el camino apenas hemos visto vegetación; la alta insolación y las temperaturas extremas en verano e invierno hacen muy difícil que crezcan plantas, sin embargo la vida siempre se abre camino en forma de especies muy delicadas y frágiles como la violeta del Teide, un endemismo exclusivo de este lugar que, si te la encuentras, ten la seguridad de que no la verás en ninguna otra parte del mundo.

Ascendiendo al Teide a pie

Miramos hacia arriba, el cielo azul marca el límite pero antes llegamos al refugio de Altavista, donde hacemos noche. Estamos a 3.200 metros de altitud y tras la cena salimos a contemplar las estrellas. La oscuridad es absoluta y nos sentimos insignificantes bajo un cielo repleto de puntos que brillan en lo más alto. Distinguimos el cinturón de Orión, Sirius y la estrella polar entre otras. En silencio, disfrutamos del espectáculo celestial hasta que el frío comenzó a apretar y entramos a descansar. Al día siguiente nos esperaba de nuevo el camino.

Un amanecer muy especial

Nos despertamos de madrugada para completar la parte del sendero restante. Amanecerá en breve y no queremos perdernos este otro espectáculo de la naturaleza. Nuestra respiración se acelera a cada paso que damos debido a la falta de oxígeno por la altura, pero también, y para ser sinceros, por la emoción. Paramos, nos recuperamos y finalmente alcanzamos la cima. ¡Somos los más altos de España!

En la cima del Teide

Desde esta cumbre vemos cómo, a medida que sale el sol, la isla de Tenerife comienza a iluminarse. El astro rey empieza a ascender lentamente y vamos entrando en calor. El espectáculo de estrellas de anoche da paso a una increíble proyección sobre el Atlántico de la sombra del Teide, y nos sentimos vivos con este nuevo día que comienza. Además, la mañana nos tiene preparada una última sorpresa, por fin nuestro deseo se ha hecho realidad: desde el cráter divisamos las cuatro islas prometidas. Exultantes de alegría iniciamos el descenso para regresar al refugio y tomarnos un merecido desayuno. Ha sido una experiencia inigualable. ¿Cuándo subimos otra vez?

 

 

 

 

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